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sábado, 29 de junio de 2019

PEDRO VALLINA MARTINEZ - REVOLUCIONARIO ANTIMONARQUICO Y ANARQUISTA


Pedro Vallina Martínez  –  revolucionario antimonárquico y anarquista

 El 14 de febrero de 1970 muere en Veracruz (Veracruz, México) el médico y activista anarquista, figura notable del anarquismo andaluz, Pedro Vallina Martínez, también conocido como Dr. Vallina y El Tigre. Había nacido el 29 de junio de 1879 en Guadalcanal (Sevilla, Andalucía, España). Miembro de una familia de clase media, su infancia transcurrió en contacto con la naturaleza. Se manifestó muy pronto amante de los libros, una pasión que le durará el resto de su vida. En su pueblo natal fue socio de los comités republicanos y pronto se declaró anarquista - como sus hermanos Natalia y Juan Antonio -, enemigo de la Guardia Civil y defensor de los perseguidos. Posteriormente se trasladó a Sevilla, donde estudió el bachillerato, escribió poemas y artículos en El Programa, se entusiasmó con los independentistas cubanos, frecuentó las librerías de viejo y participó en manifestaciones - muchas veces armado. En esta época también viajó periódicamente en Santiponce (Sevilla), donde residía su hermano y donde conoció el médico Puelles Ruíz, padre de José Manuel Puelles de los Santos. En 1898, al terminar el bachillerato, se marchó a Cádiz con la intención de comenzar los estudios de Medicina y conocer Fermín Salvochea, de quien se considerará discípulo.


 En septiembre de 1899 se establece en Madrid, junto a Salvochea, compatibilizando sus estudios con una intensísima vida de revolucionario antimonárquico y anarquista. En Madrid frecuentó el Casino Federal - donde conoció Nicolás Estévanez, Rossend Castillo, Jaime, Latorre, Bermejo y otros - y se encarga, hasta su detención, de una escuela fundada por albañiles de El Porvenir del Obrero. En esta época conspira contra la monarquía con el coronel Rosendo Castillo, médico de Sanidad Militar, y conoce Ernesto Álvarez. En 1900 asiste al congreso de la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE), se manifiesta en el entierro de Pi y Margall y en la sonada estreno del Electra de Pérez Galdós. En 1901 participó en congreso de la Federación de Sociedades Obreras de Resistencia de la Región Española (FSORE) realizado en Madrid. Presidió en 1902 la asamblea madrileña de apoyo a los huelguistas barceloneses y su activismo se extiende al conflicto de las cigarreras y parece que intentó asesinar Narciso Portas, jefe de la policía especial de la represión del anarquismo durante el proceso de Montjuïc de 1896, todo ello mezclado con estancias en prisión.

 Entre mayo y octubre de 1902 quedó encarcelado debido al complot de la Coronación, que fue un montaje policial, y al salir, gracias a las simpatías de José Canalejas, ante la seguridad de volver ser cerrado por presiones militares, decide abandonar el país. Con su llegada a París en octubre de 1902 comienza un largo exilio, roto esporádicamente por viajes clandestinos a la Península, hasta 1914. En París hará contacto con los revolucionarios españoles (Ciudad, Nicolás Estévanez, Ferrer y Guardia), se hace con la plana mayor del anarquismo internacional y en adelante se le considera junto a Ferrer, Charles Malato y Llorenç Portet causa última de todas las insurrecciones, magnicidios y huelgas que se convierten a España. En 1904 viajó a España, para preparar una revolución que luego se aplazará, y parece que poco después, con motivo del viaje de Alfonso XIII en París, se comprometió a poner en marcha la revolución con el asesinato del monarca, proyecto finalmente frustrado y que supuso su detención preventiva durante seis meses (mayo de 1905), para luego ser absuelto en el Proceso de los Cuatro (Malato, Vallina, Harvey y Caussanel) el 27 de noviembre de 1905 y expulsado de Francia. Su período francés se caracterizó por el activismo: entierro de Louise Michel, mitin antimilitarista con Sébastien Faure, intervención directa en la publicación de La España inquisitorial, oposición a la llegada del rey italiano, etc., Todo con frecuentes detenciones. Desde Francia llegó a Londres el 3 de mayo de 1906, con su amigo Max Nacht - ambos representaron España y Portugal en el Congreso Antimilitarista de Amsterdam de donde salió un comité internacional del que formó parte Vallina- -; fueron excelentemente recibidos por los anarquistas judíos y por la redacción de Freedom, y retomó sus estudios médicos. Su actividad revolucionaria no cesó: secretario y tesorero del Club Anarquista Internacional, contactos con Tarrida del Mármol, presencia en el Congreso Sindicalista Internacional de 1913, conferenciante anarquista y neomaltusià, redacción con Combe del famoso manifiesto antimilitarista de 1914, director de las protestas contra la ejecución de Ferrer Guardia, etc.

En 1914 se acoge a una amnistía y retorna a España, por Portugal, estableciéndose primero en Berlanga (Badajoz) y luego a Sevilla, donde convalidar sus estudios médicos y ejerció la profesión a la vez que proseguía con sus tareas revolucionarias convertido en puntal del anarquismo andaluz: participó en la comisión reorganizadora del Centro de Estudios Sociales sevillano en 1916, fue miembro del comité local sevillano en octubre de 1917; representó Andalucía en el congreso anarquista de 1918; fundó y dirigir el periódico Páginas Libres de Sevilla y presidió el comité que desencadenó la campaña de los inquilinos de 1919, por lo que será detenido y confinado con Sánchez Rosas y otras en Fuenlabrada de los Montes (Badajoz) durante tres meses. En 1920, tras participar en la reorganización de la CNT, será de nuevo desterrado en Fuenlabrada de los Montes, Peñalsordo y Siruela durante dos años, destierros que son el origen del inmenso prestigio con el que Vallina contó en esta comarca de Badajoz denominada «la Siberia extremeña». Más tarde se estableció en Cantillana (Sevilla), donde fundó un sanatorio de tuberculosos, y luego en Sevilla, donde participó como tesorero en el Comité Nacional de la CNT (1922-1923) que presidió Paulino Díez, hasta su caída. Cuando Primo de Rivera llegó al poder, pasó medio año encarcelado y será finalmente expulsado en Tánger, Casablanca y Lisboa.

En la capital portuguesa hizo contacto con Mogrovejo, Magalhaes Lima y Pérez y de nuevo la represión del embistió por lo que volvió a Siruela, llamado por sus habitantes, desde donde reactivó su prestigio como médico y como en revolucionario. Con la caída de Primo de Rivera su confinamiento fue trasladado a Almadén, Estella y Siruela, hasta que, liberado, viajó por Andalucía, Cataluña y Madrid haciéndose cargo del ambiente revolucionario. Cuando el 12 de abril de 1931 las votaciones llevaron la República, la proclamó el mismo día en Almadén (Ciudad Real) levantando el pueblo minero, y luego partió en Sevilla, siendo detenido y encarcelado en Ciudad Real. Instaurada la República, presidió el Pleno Nacional de Regionales de la CNT de 1931 y se estableció en Alcalá de Guadaíra (Sevilla). Se presentó en una candidatura republicanorevolucionària por Sevilla con Blas Infante, Pablo Rada, Rexach y Balbontín - en 1931 se acercó al Partido radicalrevolucionarisocialista de Balbontín y se afilió al grupito Junta Liberalista de Andalucía de Blas Infante. Poco después se involucró en la huelga general sevillana y estuvo encerrado en Cádiz tres meses.
 En 1932 creó gran tensión en la CNT andaluza cuando acusó algunos destacados militantes (Miguel Mendiola Osuna, Carlos Zimmermann) de haber traicionado la huelga campesina («asunto de los explosivos») y su actuación fue criticada por entenderse que quería llevar la CNT en el campo político.
 Durante los años republicanos intentó sin éxito esparcir en octubre asturiano en Extremadura, participó en el frustrado complot de La Tablada, sorprendió con sus opiniones sobre la reforma agraria y, poco después del levantamiento fascista, dirigió el expulsión de los alcaldes reaccionarios en la comarca de Herrera del Duque que sustituyó por comités anarquistas revolucionarios. El golpe militar lo cogió en Almadén, el comité revolucionario del cual presidió, y creó las milicias mineras hasta que en agosto, harto de las intromisiones de los políticos, marchó a Sigüenza, a Bajatierra, en Baides, donde hizo de médico de la milicia, y Cañete, donde dirigió el hospital cenetista El Cañizar. En febrero de 1937 pasó a Valencia y meses más tarde se enroló en el Ejército, tras comprobar la imposibilidad de mantener las milicias, al frente de Albacete, entre junio de 1937 y marzo de 1938, y en Barcelona. En enero de 1939 cruza la frontera, por Massanet, y es detenido en Perpiñán.
 Luego será enviado a Narbona como médico del refugio inglés de intelectuales españoles.

 Declarada la guerra europea, marchó a Santo Domingo y estuvo a dos años en la colonia de Dejabón, donde abrió una clínica para curar el paludismo y la tuberculosis de los nativos; recalando finalmente en México, primero en la capital y luego, durante treinta años, en Loma Bonita (Oaxaca) curando indios y campesinos al Consultorio Médico Quirúrgico Ricardo Flores Magón - se destacó durante las inundaciones de 1944 -, hasta que ya muy anciano se trasladó a Veracruz donde murió el 14 de febrero de 1970 con grandes penurias económicas, pero siempre fiel al pensamiento libertario.
Aunque Vallina fue más un activista, también colaboró ​​en fuerza publicaciones: ACAO Directa, Acracia, La Anarquía, Cénit, El Espagne Inquisitorielle, Der Freie Generation, Germinal, El Heraldo de París, O Libertario, Naturaleza, nervudo de París, Páginas Libres, El Porvenir del Obrero, El Productor, El Programa, El Proletario, El Rebelde, La Revista Blanca, Almanaque de la Revista Blanca, Solidaridad Obrera de México, Tierra y Libertad de México, Tierra y Libertad, etc. Es autor de Aspectos de la América actual (Toulouse, 1957), Crónica de un revolucionario. Trazos de la vida de Salvochea (Choisy, 1958), Mis memorias (Caracas-México, 1968-1971).

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