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domingo, 11 de marzo de 2018

EL TOPO DE LA ISLA (SAN FERNANDO-CADIZ) 31 AÑOS OCULTO EN SU CASA


El topo de La Isla (San Fernando-Cádiz): 31 años oculto en su casa
"Estábamos en San Fernando con motivo de la festividad de nuestro Patrono San Francisco de Sales, cuando nos llegó el rumor. En una calle cercana al Hotel Salymar un hombre había estado en su casa desde las fechas del Alzamiento y hace unos días había vuelto a salir presentándose a la autoridad. Nos pusimos sobre la pista del hecho".
Así comenzaba la primera noticia sobre el caso de Juan Rodríguez Aragón. La publicó Diario de Cádiz el martes 30 de enero de 1968, hace cincuenta años. Al día siguiente, toda la prensa española se hizo eco de la historia del vecino de La Isla que había permanecido escondido en su vivienda desde julio de 1936, desde el inicio de la Guerra Civil. La agencia internacional UPI rebotó la noticia y la publicaron numerosos periódicos europeos y americanos. El scoop fue de Higinio Sainz León, mítico periodista de sucesos. Acompañado por el no menos afamado fotógrafo Juman, Higinio se desplazó a San Fernando los días siguientes para tratar de ampliar su noticia con una entrevista y unas fotografías de aquel hombre que no había salido a la calle en 31 años. No lo logró. Tuvo que conformarse, como él mismo escribió, con hablar con la esposa y con contar lo que les había ocurrido a él y a Juman en La Isla.
El testimonio de Juan aparece en el libro 'Los topos', de los periodistas Torbado y Leguineche
 Higinio relató lo que les dijo un cuñado de Juan Rodríguez: que lo dejasen tranquilo, que no era El Cordobés ni Lola Flores, que se ocupasen de otras cosas que interesaban a muchos, que lo de su cuñado no interesaba a nadie. Pero si es noticia nacional, argumentó el periodista. "Ustedes buscan el lucro", replicó el hombre. "Nada de eso. Buscamos la información". Higinio contó que la respuesta los dejó asombrados: "¿Pagan ustedes un millón de pesetas por la fotografía?".
Juman lo intentó de nuevo en días posteriores. Él y otro periodista, Fernando Fernández, se apostaron junto a la casa número 140 de la calle García de la Herrán. Allí había permanecido "refugiado", desde hacía más de tres décadas, en un "ostracismo voluntario", un hombre "que pudo gozar de la libertad desde hace muchos años", escribía Fernández. Nada. Volvieron a hablar con el cuñado. "¿No será posible conseguir una fotografía de Juan? Le prometemos terminar aquí nuestro trabajo", insistieron. "¿Y para qué? ¿No se ha dicho ya bastante sobre este asunto?".
No le faltaba razón al hombre: bastante se había dicho ya para los tiempos que corrían. Sobre Juan Rodríguez ya se había publicado lo suficiente: los lectores ya sabían que había nacido en San Fernando el 16 de junio de 1901 y que, por tanto, tenía 66 años de edad; que en los años treinta trabajaba como carpintero en la Carraca y era taquillero en el Teatro de las Cortes; que "escribía artículos en un periódico, órgano de la CNT"; y que "tras las primeras fechas del Movimiento Nacional, desapareció" y a quien preguntaba por él, la familia le decía "que había marchado al extranjero".
Higinio logró hablar con la esposa de Juan Rodríguez y ella le explicó que en 31 años él no había salido a la calle, que nadie lo vio porque su casa (en el centro de una huerta, muy blanca y muy cuidada) era la única que había por allí, que muchos años después habían construido unos bloques de viviendas y que los vecinos eran nuevos. "Nadie nos conocía y llevábamos una vida muy tranquila". ¿Y por qué se escondió su esposo?, le preguntó Higino. La mujer movió la cabeza de un lado a otro y respondió: "Póngase quien sea en nuestro lugar".
Algunos lectores sabían perfectamente en 1968 por qué se había escondido Juan Rodríguez. Pero muchos otros desconocían qué había sucedido en La Isla en el verano de 1936 y en la Guerra Civil. En la versión oficial, la única que estaba permitido contar en los años sesenta en España, figuraban todas las víctimas de "la barbarie roja". Pero no había ni rastro de lo que habían hecho los franquistas en San Fernando y otras ciudades de la provincia de Cádiz: de los asesinatos y ejecuciones de personas que no habían cometido ningún delito. Nada mencionaba ni recordaba al alcalde Cayetano Roldán ni a sus tres hijos, por ejemplo. De modo que era imposible que entendiesen qué quería decir aquella mujer que se expresaba con tanta cautela. Las informaciones no aclaraban nada. Y Juan Rodríguez se cuidaba de explicarse.
 
Bien sabía él por qué. Pocos días después de que Juan diese por finalizado su cautiverio, Diario de Cádiz publicaba una larga entrevista al entonces vicepresidente del Gobierno, Carrero Blanco. Se la hacía uno de los popes del periodismo de entonces: Emilio Romero. Carrero se declaraba "monárquico... de la Monarquía nacida de la guerra de Liberación". Entre otras cosas, explicaba que en España había "una democracia moderna, peculiar, que asegura la convivencia, promueve el progreso y establece la justicia"; y advertía que "si el régimen liberal y de partidos puede servir al progreso de otras naciones, para los españoles ha demostrado ser el más demoledor de los sistemas". Emilio Romero le hacía entonces una pregunta muy directa: ¿qué es aquello que no puede volver jamás? Y el vicepresidente respondía "con rotundidad": "Los partidos políticos".
Carrero Blanco no llegó a verlo pero sólo nueve años después de esa entrevista, España celebraría unas elecciones con partidos políticos; y al año siguiente tendría una Constitución que derrumbaba todo el entramado legislativo franquista. Comenzaba así un sistema político similar, salvo en que era una Monarquía, al que destruyeron los sublevados contra la Segunda República con una guerra que entonces consideraron "conveniente" y "necesaria". Pero en 1968, en los días en que Juan Rodríguez se asomaba en silencio a las calles de San Fernando, Diario de Cádiz publicaba noticias que mostraban un país que ahora parece increíble: cuatro sacerdotes comparecían ante el Tribunal de Orden Público (TOP) por haber participado en una manifestación el 1 de mayo del año anterior y el fiscal pedía dos años de prisión para cada uno; la misma pena era solicitada en otro juicio en el TOP para dos jóvenes detenidos en Olvera cuando intentaban distribuir una revista anarquista editada en París.
En esas andaba España cuando en la primavera de 1969, dos periodistas, Manuel Leguineche y Jesús Torbado, leyeron en Madrid una breve noticia sobre la resurrección de un hombre que había estado escondido desde el final de la Guerra Civil. Poco antes, el 31 de marzo, Franco había dictado un decreto: treinta años después de terminada "la Guerra de Liberación" quedaban prescritas "las posibles responsabilidades penales que pudieran derivarse de cualquier hecho que tenga relación con aquella Cruzada".
Esto es, que ya no iba a ser juzgado nadie, por ejemplo, por haber sido masón, por haber sido voluntario en el Ejército de la República, por haberse opuesto al golpe de Estado de julio del 36, por haber sido alcalde o concejal de un partido de izquierdas durante la República o simplemente por haber sido interventor (también de un partido de izquierdas) en las elecciones de febrero de 1936. Eran algunos de los delitos que se derivaban de una Guerra Civil a la que, 30 años después de finalizada, el Gobierno de Franco seguía denominando Cruzada.
Tras ese indulto general para delitos cometidos por los republicanos (los de los franquistas quedaron impunes desde el principio) aumentó el número de hombres que vencieron el miedo y salieron de sus escondites. Leguineche y Torbado comenzaron entonces a recorrer España en su busca. Pero no sólo era difícil averiguar dónde estaban. Lo verdaderamente complicado, explicaron después, era convencerlos para que contaran su peripecia. No se fiaban de una España en la que sindicatos y partidos estaban prohibidos.
Así llegaron los dos periodistas a la provincia de Cádiz, a San Fernando y a Juan Rodríguez Aragón. En el libro que publicaron en 1977, Leguineche y Torbado explican que las tres veces que la esposa de Juan supo que ellos estaban hablando con su marido, los echó de la casa a golpes de escoba o con cubos de agua. Tras haber salido el hombre de su escondite, en los seis años y medio de vida libre que tuvo a partir de entonces, la mujer procuró que Juan "no hablase con nadie, que no saliera a la calle, como imponiéndole la misma condena que ella había sufrido por culpa suya desde los veinticinco años".
Juan Rodríguez murió en 1974. No llegó a ver Los topos, el famoso libro de Leguineche y Torbado, un gran éxito editorial de los setenta. No estuvo en las librerías hasta que murió Franco. En los años en los que recorrían España en su Renault 8, los dos periodistas dormían muchas veces al raso y se hacían pasar por cualquier cosa para conseguir localizar a los republicanos que iban saliendo a la luz. Ambos sabían que aquellos testimonios que iban recopilando eran impublicables. No obstante, le sacaron provecho a ese inconveniente: les sirvió para repetir entrevistas y apuntalar datos.
Con Juan lograron hablar por primera vez cuando había transcurrido un año de su salida a la luz. Lo vieron viejo y débil, temeroso pero con voz clara. "La cultura hace cobardes a los hombres". Repetía esa frase.
Juan les contó a los dos periodistas que era el mayor de seis hermanos, de una familia que vivía de una huerta, y que desde pequeño supo que su horizonte era trabajar. Comenzó a los once años y luego se hizo carpintero y entró en los astilleros, en Matagorda. Iba cada día muy temprano hasta Cádiz, tomaba un café en la esquina de la calle Plocia y luego cogía el remolcador. A los 18 años empezó a escribir poesía y a leer mucho. Con otros jóvenes de San Fernando formó una tertulia que se reunía en el café España. Leían a Galdós, a Blasco Ibáñez, a Unamuno. Y a Gorki, a Schopenhauer, a Goethe. Él también comenzó a escribir y publicaba cuentos en una revista de Puerto Real. A los 23 años se fue a Madrid.
Trabajó en la capital como pintor de brocha gorda y al tiempo escribía cuentos que enviaba al periódico El Imparcial. Pero no le publicaban nada. Sí le publicaron una primera novela en Barcelona: El drama de un amor vulgar. Cansado de un Madrid que no le hacía caso, regresó a La Isla y continuó escribiendo. Le publicaron varias novelas. Juan les dijo a Leguineche y Torbado que no conservaba ningún ejemplar, que "cuando el Movimiento" había quemado todo: libros y periódicos.
Como era taquillero en el Teatro de las Cortes, escribía para el periódico La Correspondencia de San Fernando las críticas de todo lo que pasaba por el escenario: zarzuelas, dramas, conciertos. "La gente se sorprendía de que un carpintero escribiese". Se había casado y trabajaba en el mejor taller de la ciudad. Estaba afiliado a la CNT.
Tres días después del 18 de julio de 1936, a Juan lo vieron por la calle unos falangistas y le pegaron una paliza. Ya habían empezado a matar gente. Se metió en casa pero al día siguiente salió de nuevo porque creía que él no corría peligro. Estaba en una barbería cuando unos amigos le dijeron que los falangistas lo andaban buscando. Después, un vecino le advirtió de que habían ido a su casa a para matarlo.
Se escondió por el campo. Por la noche dormía en el cementerio, en un nicho vacío. A primeros de agosto se metió en su casa y ya no salió a la calle hasta el 24 de enero de 1968. A los diez años de encierro daba algún paseo nocturno por la huerta.
Juan Rodríguez se carteó con Jesús Torbado, que en 1970 lo visitó de nuevo acompañado por el escritor isleño Luis Berenguer. En una carta de enero de 1971, Juan menciona esa visita como lo más notable del año en su vida solitaria: "Vivo tan apartado de todo". Muy precavido, víctima del síndrome de Estocolmo o realmente muy ajeno a lo que sucedía, Juan les había dicho en el 69 a Leguineche y Torbado: "Estoy asombrado de lo bien que marcha todo, los Planes de Desarrollo, la ciudadanía. Veo que España entera trabaja por su grandeza, prosperidad y prestigio".
 

JUAN ANTONIO BERNAL RAMIREZ - ANARCOSINDICALISTA DE SEVILLA


Juan Antonio Bernal Ramírez – anarcosindicalista de Sevilla
 El 10 de marzo de 1895 nace en Sevilla (Andalucía) el anarcosindicalista Juan Antonio Bernal Ramírez, conocido como El Andaluz. Emigró a Barcelona (Cataluña) y vivió en el barrio obrero de las Casas Baratas, donde regentó el Bar Andalucía y militó en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
 A raíz del golpe militar fascista de julio de 1936, entró a formar parte de las Patrullas de Control. En mayo de 1937, durante los enfrentamientos contra la reacción estalinista, fue detenido por «tenencia de armas». Tras la guerra civil, el 13 de julio de 1939 fue detenido por las tropas franquistas; juzgado el 17 de mayo de 1940 en consejo de guerra en Barcelona, fue condenado a muerte.
El 29 de agosto de 1940 la pena le fue conmutada por la de 30 años de prisión. Juan Antonio Bernal Ramírez murió el 10 de diciembre de 1945 de tuberculosis en la cárcel Modelo de Barcelona (Cataluña).

viernes, 9 de marzo de 2018

EL ORIGEN LIBERTARIO DEL DIA DE LA MUJER (8 DE MARZO)


El origen libertario del Día de la Mujer Trabajadora (8 de Marzo):

Según la prensa burguesa el 8 de marzo se conmemora por la muerte de 129 obreras textiles en Nueva York que murieron quemadas vivas por un incendio en el establecimiento, iniciado por el mismo propietario en 1857.

 Esto que afirman sin ninguna base o sustento histórico y que se repite en escuelas, periódicos, folletos, actos, conferencias, etc etc, etc... no es nada más que un MITO...

 En realidad si hubo una huelga, si hubo fuego, si hubo obreras muertas, pero no fue un 8 de marzo de 1857, fue en 1908 cuando 40,000 costureras de grandes fábricas textiles se declararon en huelga, demandando el derecho de unirse a los sindicatos, mejores salarios, una jornada de trabajo menor y la abolición del trabajo infantil.

 Algo es seguro. Estas obreras no pedían el sufragio universal, no pedían ser políticas, no pedían parlamentar en los congresos nacionales, no pedían ser patronas, no pedían ocupar cargos jerárquicos comúnmente ocupados por hombres en esos años, como ellas decían:  "Queremos el pan, pero tambien queremos las rosas!..."

Durante la huelga, fueron brutalmente reprimidas por la policía, tomaron la Fábrica "Textil Cotton". Se produjo un incendio, mueren aproximadamente 146 mujeres, la obrera más joven victima del fuego y la violencia de la patronal tenía 14 años. 120.000 obreras asistieron a la manifestación-funeral.

¿Cual es el motivo de que se cambie el año real de la huelga? el motivo fue desvincular el carácter libertario de las mujeres que se alzaron en huelga, pues la mayoría eran la de IWW (sindicato anarquista que tenia aproximadamente un cuarto de millón de afiliados y que ideológicamente se oponía al socialismo autoritario, abogando por una organización libertaria).

 La supuesta huelga de 1857 es un mito fabricado por la O.N.U. para amputarle el carácter revolucionario de esta fecha, y establecer legalmente dentro de los parámetros de los Estados como un día festivo, un feriado más, sin ninguna reivindicación "molesta" para sus interesas. La ONU estableció así el "el día de la mujer", cuando en realidad es el día de la mujer TRABAJADORA y ya se conmemoraba muchas décadas antes de que se estableciera "legalmente":

Teresa Claramunt, anarquista, obrera textil catalana, periodista y sindicalista. Formó en 1889, junto a Ángeles López de Ayala y Amalia Domingo, la Sociedad Autónoma de las Mujeres, el primer grupo de autoemancipación de las mujeres trabajadoras y sin recursos económicos.

 Ellas y otras luchadoras propiciaron que el 8 de Marzo fuera celebrado como un día reivindicativo por la huelga de 3.500 obreras textiles de Igualada, Barcelona, que realizaron el año 1881, exigiendo derechos laborales y sociales –la revolución social.

 Un numeroso grupo de mujeres fue encarcelado en los 5 meses que duró la protesta. Desde entonces todos los meses de marzo,las obreras salían a las calles del mundo para clamar por sus derechos, el mes de marzo de lleno de connotaciones libertarias...

Más tarde en el año 1912, lejos de los banquetes burgueses, las trabajadoras texitles de Lawrence salían a la huelga. La enorme mayoría no estaba organizada en sindicatos socialistas o comunistas, y la AFL (conservadora) sólo afiliaba obreros calificados, es decir, varones blancos. La organización que encabezó la huelga fue la IWW, organizacion que era mayoritaria dentro del movimiento obrero norteamericano y que veía indispensable organizara los más explotados entre los trabajadores: mujeres, negros e inmigrantes.

" La historia del progreso está escrita con la sangre de hombres y mujeres que se han atrevido a abrazar una causa impopular, como, por ejemplo, el hombre negro al derecho de su cuerpo, o el derecho de la mujer a su alma..." Emma Goldman                        

Fuente redes sociales:  Delirius Trement

jueves, 8 de marzo de 2018

PALABRAS DE RICARDO FLORES MAGON A LA MUJER DE 1910


Palabras de Ricardo Flores Magón a la mujer de 1910:

"Compañeras, no teman la catástrofe. Ustedes constituyen la mitad de la especie humana, y, lo que afecta a ésta, afecta a ustedes como parte integrante de la humanidad. Si el hombre es esclavo, ustedes lo son también. La cadena no reconoce sexos... La cadena del hombre es la de ustedes ¡ay! y tal vez más pesada y más negra y más infamante es la de ustedes. ¿Eres obrera? Por el solo hecho de ser mujer se te paga menos que al hombre y se te hace trabajar más; tienes que sufrir las impertinencias del capataz o del amo, y si además eres bonita, los amos asediarán tu virtud, te cercarán, te estrecharán a que les des tu corazón, y si flaqueas, te lo robarán con la misma cobardía con que te roban el producto de tu trabajo.

Bajo el imperio de la injusticia social en que se pudre la humanidad, la existencia de la mujer oscila en el campo mezquino de su destino, cuyas fronteras se pierden en la negrura de la fatiga y el hambre o en las tinieblas del matrimonio y la prostitución.

La condición de la mujer en este siglo varía según su categoría social; pero a pesar de la dulcificación de las costumbres, a pesar de los progresos de la filosofía, la mujer sigue subordinada al hombre por la tradición y por la ley... Humillada, menospreciada, atada con las fuertes ligaduras de la tradición al potro de una inferioridad irracional, familiarizada por el fraile con los negocios del cielo, pero totalmente ignorante de los problemas de la tierra, la mujer se encuentra de improviso envuelta en el torbellino de la actividad industrial que necesita brazos, brazos baratos sobre todo...

El salario de la mujer es tan mezquino que con frecuencia tiene que prostituirse para poder sostener a los suyos cuando en el mercado matrimonial no encuentra un hombre que la haga su esposa, otra especie de prostitución sancionada por la ley y autorizada por un funcionario público, porque prostitución es y no otra cosa, el matrimonio, cuando la mujer se casa sin que intervenga para nada el amor, sino sólo el propósito de encontrar un hombre que la mantenga, esto es, vende su cuerpo por la comida, exactamente como lo practica la mujer perdida, siendo esto lo que ocurre en la mayoría de los matrimonios...

Compañeras: este es el cuadro espantoso que ofrecen las modernas sociedades. Por este cuadro vemos que hombres y mujeres sufren por igual la tiranía de un ambiente político y social que está en completo desacuerdo con los progresos de la civilización y las conquistas de la filosofia. En los momentos de angustia, dejen de elevar sus bellos ojos al cielo; ahi están aquéllos que más han contribuido a hacer de vosotras las eternas esclavas. El remedio está aquí, en la Tierra, y es la rebelión..."

 

-Fragmento extraído del auténtico periódico Regeneración, septiembre de 1910.

Pensamientos Magonistas
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DOLORES VIMES DOMINGUEZ - ANARQUISTA DE CONSTANTINA


Dolores Vimes Domínguez – anarquista de Constantina

El 7 de marzo de 1911 nace a Constantina (Sevilla, Andalucía, España), en una familia anarquista, la anarcosindicalista Dolores Vimes Domínguez. Antes de la proclamación de la II República española ya pertenecía a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Su padre, Juan Vimes Durán, fue uno de los fundadores del sindicato de Constantina y durante la dictadura de Primo de Rivera y con la República estuvo preso en varias ocasiones. Su padre y su hermano fueron asesinados por el fascismo en Madrid al acabar la guerra.

Su compañero, José Teyssiere Gómez, también cenetista, fue condenado a la pena de muerte, pero, le fue conmutada la pena y después de pasar por la prisión de Sevilla, fue destinado al campo de concentración de La Corchuela, a unos ocho kilómetros de Dos Hermanas, donde más de mil presos políticos trabajaban en la construcción del canal del Bajo Guadalquivir. En 1942 tuvo que casarse religiosamente con su compañera en el mismo campo de La Corchuela para poder cobrar unas pesetas con las cuales poder alimentar a sus hijos. El 28 de diciembre de 1942 Teyssiere consiguió evadirse del campo y, después de pasar un días escondido en casa de unos compañeros, Dolores lo trajo a su cabaña del barrio de los Cuarteros, donde consiguió mantenerlo oculto durante cinco años hasta que su situación fue normalizada.

En los últimos años de su vida participó en actos sobre la memoria histórica y sobre el reconocimiento de los presos del Canal. Su testigo fue recogido en los libros El canal de los presos (1940-1962) (2004, de varios autores) y La tiza, la tinta y la palabra. José Sánchez Rosa, maestro y anarquista andaluz (1864-1936) (2005), de José Luis Gutiérrez Molina; y en el documental Presos del silencio (2004), de Mariano Agudo y Eduardo Montero.

 Dolores Vimes Domínguez murió el 17 de mayo de 2007.

CNT-AIT Puerto Real
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martes, 6 de marzo de 2018

LA CNT-AIT DE PUERTO REAL APOYA LA HUELGA GENERAL DEL 8 DE MARZO


LA CNT-AIT Puerto Real  apoya la Huelga General del 8 de Marzo
Recordar para no olvidar, recordar para seguir adelante. Ya hace casi un siglo (1908), que 146 trabajadoras murieron abrasadas en la fábrica en la que trabajaban, reivindicando un salario digno, salubridad, 8 horas de trabajo diarios, descanso semanal y derechos sindicales para la equiparación con los derechos de los trabajadores masculinos. Casi cien años después, las mujeres trabajadoras seguimos reivindicando lo mismo: cada 8 de marzo estamos obligadas a recordar que hubo antecesoras nuestras que ya tenían claro sus reivindicaciones.
Desde CNT llamamos un año más a nuestras compañeras/os a salir a la calle, a hacer de este día un día de lucha…Un ocho de marzo, 146 trabajadoras murieron por una causa: la reivindicación de la justicia social. Hoy, igual que ayer, sabemos que no puede haber justicia social sin igualdad. No podemos permitir que nos arrebaten de nuestra historia un día como hoy, cambiando, y no por un motivo superfluo, el ‘Día Internacional de la Mujer Trabajadora’ por ‘Día Internacional de la Mujer’; cediendo nuestra lucha; olvidando que ésta la causó una desigualdad social, de clase; cambiando este día por un día de reivindicación “feminista” de las mujeres conservadoras de esta sociedad. ¡¡¡Que no nos cuenten cuentos!!! Una mujer trabajadora no sufre lo mismo ni en las mismas condiciones que una mujer de clase media/alta.
No dejemos que tal día tenga nombre macabro, de víctima, y por tanto pasivo. La violencia contra las mujeres procede de la misma causa que la violencia contra niños/as, la violencia de la explotación, la violencia de los accidentes laborales, la violencia de las guerras por el control del poder, sea cual sea éste. No, no son parcelas independientes. Nosotras las anarcosindicalistas decimos, gritamos, que todas tienen el mismo origen, la misma causa: la desigualdad, la injusticia: en definitiva, el poder de unos pocos/as hacía todos/as.
Las mujeres de CNT tenemos rabia, rabia de seguir siendo:-Explotadas-Ocupar junto con inmigrantes y jóvenes los puestos precarios, ser protagonistas de la precariedad laboral.-Ser por género el mayor porcentaje de paradas.
La pobreza sigue teniendo nombre de mujer.
Las mujeres de CNT reivindicamos:-Equiparación salarial; mismo puesto mismo salario.-Igualdad de derechos: mismas opciones a ocupar un mismo puesto de trabajo.-Eliminación de la precariedad para todas/os.
Las mujeres de CNT no queremos:-Leyes que sólo sirven para camuflar las desigualdades sociales.-Ser tratadas como víctimas, sino como seres iguales de pleno derecho.
Las mujeres de CNT hacemos un llamamiento a todas las mujeres y hombres trabajadoras/es:-Sólo organizándose se puede luchar contra la injusticia y por un proyecto en común.-Sólo con la igualdad se consigue la libertad.-Si no luchas por ti misma nadie luchará por ti, sólo te regalarán leyes que te hagan creer la ilusión, la esperanza de que tienes los mismos derechos, oportunidades e igualdades que los otros.
Tal día como hoy, un ocho de marzo, debemos y estamos obligadas a luchar contra la hipocresía que nos envuelve, la ignorancia, la estupidez, la banalidad que nos acosa continuamente. Hoy, reivindicamos una vez más que no olvidando, que luchando día a día, conseguiremos en el tiempo lo que 146 compañeras no pudieron en 1908: la libertad sólo se conseguirá con la igualdad de todo ser humano.
¡Compañeras, va por vosotras! Vosotras fuisteis nuestra semilla y nosotras las mujeres trabajadoras no olvidamos.
POR LA CONQUISTA DE LOS DERECHOS  INALIENABLE DE LAS MUJERES.
POR LA EMANCIPACIÓN DE LOS DESHEREDAD@S DEL MUNDO.
POR LA REVOLUCIÓN SOCIAL: EL OCHO DE MARZO HUELGA   GENERAL.
 
CNT-AIT Puerto Real          Marzo 2018

FRANCISCO HIRALDO AGUILAR


 Francisco Hiraldo Aguilar
 El 6 de marzo de 1911 nace a Montejaque (Málaga, Andalucía, España) el anarcosindicalista Francisco Hiraldo Aguilar, también conocido bajo el pseudónimo Francisco Díaz Villaescusa. Su padre y su hermano José también fueron libertarios. Desde joven militó en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) en Jerez y a Arcos de la Frontera.
 Fue uno de los fundadores y animadores del Sindicado Campesino de Jédula y destacó en las asambleas y como orador. Cuando el levantamiento fascista de 1936, formó parte del Comité Revolucionario de Arcos. Como miliciano combatió en Ubrique y se alistó a las milicias de Pedro López Calle, luchando en Grazalema y en la cordillera de Ronda. Fue nombrado secretario de la colectividad agrícola de Rincón de Victoria hasta la caída de Málaga. Más tarde, después de un tiempo por Almería, se enroló en Valencia en la 81 Brigada Confederal, con la cual fue nombrado teniente después de la batalla de Teruel, integrándose en su grupo llamado «Los Incontrolables», con Eliseu Pons Torres, Vicente Balaguer y los hermanos Zenón y José Granell, y formó parte de las Juventudes Libertarias y del Sindicato de Campesinos de Segorbe. Con el triunfo fascista fue detenido y fue cerrado al campo de concentración de Málaga.
 Después pasó en las prisiones de Málaga, de Ronda --donde fue condenado a muerte, pena que después fue conmutada por 30 años de cierre--, nuevamente de Málaga y del Puerto de Santa María. Un golpe liberado, se integró en la CNT clandestina y en la guerrilla de Bernabé López Calle. Cuando la lucha se apagaba pasó en Bilbao y en Madrid y, finalmente, pasó en Francia. En el país galo continuó la militancia en la CNT de Oullins, junto a su  hermano José, destacando en las actividades culturales y encargándose del servicio de librería. En 2000 vivía en las Islas Baleares. Encontramos colaboraciones suyas en Espoir.
CNT-AIT PUERTO REAL

domingo, 4 de marzo de 2018

LA CIA OCULTA DATOS DEL ESPIONAJE A SINDICATOS Y PARTIDOS DE ESPAÑA


La CIA oculta datos sobre el espionaje a sindicatos y partidos en España

DANILO ALBIN @danialri 

El riesgo era máximo. Si la Policía franquista detectaba esa reunión, la vida de sus participantes estaría en serio peligro. Aun así, el 14 de septiembre de 1947 varios militantes del sindicato CNT se atrevieron a celebrar una sesión plenaria en Madrid. Lo que ninguno de ellos supo jamás fue que la CIA estaba allí dentro, tomando notas. De hecho, el espionaje americano contra los anarcosindicalistas españoles continuó durante varias décadas, tal como lo confirman distintos documentos desclasificados parcialmente por EEUU.

Sin embargo, aún resulta imposible conocer el verdadero alcance de aquellos reportes de los servicios secretos. Tampoco puede descifrarse lo que todavía se esconde bajo los tachones negros que aparecen en los documentos elaborados por los funcionarios de la CIA en España durante al menos cuarenta años, tanto en dictadura como en democracia. Según ha podido confirmar Público, la Inteligencia de EEUU sigue ocultando información sobre sus controles a distintas organizaciones libertarias, socialistas y comunistas de este país.

Este periódico ha recogido una amplia cantidad de documentos elaborados por la CIA entre 1945 y 1985, un periodo en el que se elaboraron numerosos informes sobre las actividades de sindicatos como CNT o UGT. También se efectuaron reportes que aludían al nacimiento y consolidación de CCOO, así como sobre el Partido Comunista de España (PCE) o el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). En este último caso, la actuación de los informantes de la CIA llegó a incluir un pormenorizado análisis sobre la llegada de Felipe González al gobierno en diciembre 1982, así como sobre los integrantes de su ejecutivo.

Anarquistas en la mira

Los espionajes al anarquismo español incluyeron también a la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL). Un informe elaborado el 6 de junio de 1947 situaba a los responsables de ese grupo en Toulouse, e incluso daba detalles sobre las funciones que desempeñaba cada uno de ellos a nivel interno. Aparecen así los nombres de míticos militantes libertarios en el exilio, como Joaquina Dorado –identificada como “secretaria administrativa” del grupo juvenil anarquista- o Liberto Sarrau, al que señalaban como “secretario de Relaciones”.

En los informes se oculta cualquier dato sobre quiénes eran los destinatarios de las investigaciones

En el documento de la CIA también figuraba el anarcosindicalista catalán Francisco Martínez Márquez, quien dos años más tarde sería asesinado por la Policía franquista en una calle de Barcelona. En su informe de junio de 1947, la Inteligencia americana lo había identificado como responsable de Propaganda y Prensa en el Comité Nacional de la FIJL.

En ese contexto, prácticamente todos los informes elaborados sobre las actividades de CNT u otras organizaciones libertarias –ya fuese en España o en el exilio, principalmente en Francia- contienen tachones que impiden conocer su contenido completo. De esta manera, se oculta sistemáticamente cualquier dato sobre quiénes eran los destinatarios de las investigaciones realizadas y se “mutilan” distintos párrafos de los trabajos elaborados por los espías respecto a los militantes anarcosindicalistas.

Seguimientos al PCE

Lo mismo ocurre con la voluminosa documentación que afecta directamente al PCE. Los comunistas españoles fueron objeto de numerosos escritos con sello de la CIA que aún hoy se mantienen bajo secreto. Al igual que en el caso de CNT, los archivos relacionados con este partido fueron desclasificados de manera parcial.

Uno de esos informes, fechado el 9 de agosto de 1947, relata con lujo de detalles lo ocurrido un día antes en el “encuentro de varios partidos políticos españoles y sindicatos” que había sido convocado en París por Diego Martínez Barrio, presidente de la República en el exilio. Según documentó el servicio secreto, durante aquella reunión se abordó la situación que atravesaba España, incidiendo en las posibles vías de acuerdo para tratar de ponerle freno a la dictadura franquista. Entre otras cosas, se explica que el encuentro duró siete horas y se transcriben las distintas opiniones formuladas por los participantes, entre los que se encontraban miembros del PCE, además de Izquierda Republicana, ERC, PNV, PSUC o CNT.

Los seguimientos a comunistas españoles se centraron especialmente en Santiago Carrillo, una de sus principales figuras. Durante más de cuarenta años, la CIA incluyó su nombre en distintos informes. Ocurrió en dictadura, pero también tras la muerte de Franco: a finales de 1976, el ex secretario general del PCE fue citado en dos documentos catalogados como “Top Secret” por la Inteligencia de EEUU. Según ha podido comprobar Público, ambos informes tienen varias partes censuradas, e incluso en uno de ellos se llega a censurar el contenido de un folio entero.

La CIA acusaba al líder del PCE de haber estado vinculado “a los crímenes de la Guerra Civil"

En uno de esos trabajos, fechado el 24 de diciembre de 1976, se analizaba la situación creada tras la detención del dirigente comunista un par de días antes en la capital española. “Carrillo, quien se exilió durante la Guerra Civil, aparentemente pasó gran parte de su tiempo en los últimos meses viviendo clandestinamente en Madrid. El gobierno puede haber sido consciente de su presencia, pero -de acuerdo con su voluntad general de hacer la vista gorda ante muchos tipos de actividad comunista- no le buscó”, denunciaba la central de inteligencia.

Acusaba además al líder del PCE de haber estado vinculado “a los crímenes de la Guerra Civil, principalmente la ejecución de unos 10.000 prisioneros nacionalistas en 1936”, al tiempo que advertían que no podría ser juzgado debido a que “el decreto real de amnistía emitido el verano pasado aparentemente perdona cualquier crimen político cometido desde la Guerra Civil”.

El 31 de diciembre de 1976, la CIA advertía en un nuevo informe calificado como “Top Secret” sobre la posibilidad de que Carrillo –que para entonces ya había sido puesto nuevamente en libertad- se convirtiese en objeto de un atentado por parte de “grupos terroristas de ultraderecha” debido fundamentalmente “a su posición en el partido y su supuesta participación personal en las atrocidades de la Guerra Civil”. “Carrillo es muy odiado por los ultraderechistas, que pueden sentirse obligados a resolver el problema con sus propias manos”, apuntaba. En esa línea, señalaba que una derecha “frustrada y aislada” podía sentirse “atraída por métodos ilegales”.

El papel de CCOO

La creación del sindicato CCOO también captó la atención de los espías americanos en España. Su evolución y sus vínculos con la izquierda española merecieron un capítulo propio dentro de un informe secreto elaborado en 1983 y titulado “El rol del comunismo entre los trabajadores de Europa del sur”. “Creemos que el éxito inicial de CCOO se debió principalmente a las habilidades superiores de organización de los comunistas”, subrayaba la CIA. Algunos párrafos después, advertía sobre la “influencia” que ejercían dentro de ese sindicato los “prosoviéticos”, aunque la parte del texto que profundiza en ese asunto ha sido censurada.

Madrid, sudeste de Castilla, Barcelona, Andalucía Central y sudoeste de Galicia eran las regiones donde más fuerza tenía CCOO

Asimismo, el informe elaborado sobre CCOO incluía una ficha sobre la cantidad de miembros que formaban parte de esa organización, además de la “influencia del Partido Comunista en el sindicato” –identificada como “alta”- y la “congruencia” entre las políticas desarrolladas por ambas organizaciones –también calificada como “alta”, aunque puntualizaba que existían “algunos disidentes”- y sus “regiones de notable fuerza”, entre las que situaba “Madrid, sudeste de Castilla, Barcelona, Andalucía Central y sudoeste de Galicia”. En cuanto a sus “sectores de dominio”, identificaba las áreas laborales de “Construcción, Metal y Textil”.

Las relaciones entre este sindicato y el PCE también fueron objeto de análisis en un documento elaborado por la CIA en 1985 bajo el título de “España: comunismo en crisis”. Allí señalaba que “CCOO brinda a los comunistas una base de apoyo que ningún rival puede igualar”. “CCOO actualmente goza de la misma fuerza nacional que la UGT socialista, y la impopularidad de las políticas de reconversión industrial del gobierno y las reformas de la seguridad social incluso podrían darle a CCOO una ventaja en la próxima ronda de elecciones de representantes sindicales en 1986-1987”, afirmaba.

En tal sentido, la CIA mostraba su preocupación ante la posibilidad de que el PCE “tenga éxito hasta cierto punto al usar a CCOO de la misma manera que los comunistas portugueses de línea dura usan al sindicato CGTP en su país como un ariete implacable que recurre a continuas huelgas y manifestaciones para socavar cualquier gobierno que esté en el poder”.

El gobierno de Felipe

La Inteligencia estadounidense también prestó especial atención a la llegada del PSOE al gobierno español. De hecho, en diciembre de 1982 elaboró un primer documento reservado a modo de “primera mirada” sobre el “equipo de González”. “El primer ministro (sic) Felipe González ha seleccionado a jóvenes moderados, competentes y con experiencia administrativa para su gabinete. Si bien clasificamos a la mayoría de los ministros como socialdemócratas, nos sorprende que González ha incorporado a representantes de todos los sectores del Partido Socialista a su gobierno con la notable excepción de la facción marxista radical crítica”, argumentaba.

El informe dedica varias páginas a analizar las principales características de los miembros del gabinete socialista. Queda bien claro que Fernando Morán, quien había sido designado ministro de Exteriores, no gustaba ni un pelo a los agentes de la CIA: el político socialista era situado como “algo más izquierdista y doctrinario que el resto del gabinete”. Por ello, vaticinaban que “González intentará restringir la autonomía de Morán y mantener las relaciones con los Estados Unidos, Europa y América Latina bajo su control personal”.

Un presidente "no ideologizado"

Sobre el presidente, la agencia estadounidense decía que era “políticamente pragmático y no ideologizado”. No opinaban lo mismo del ministro Alfonso Guerra, a quien atribuían un “estilo confrontativo” y una “retórica izquierdista”, además de situarle como el “abanderado anti-OTAN de su partido antes de que España se uniera a esa organización”. Les caía bastante mejor Narcís Serra, a quien atribuían el don de combinar “el pragmatismo con una imagen radical deliberadamente cultivada derivada del tiempo de estudiante universitario para servir de puente entre las alas moderada e izquierdista del partido”.

Uno de los favoritos de la CIA en el primer gobierno de González era el ex diputado Enrique Barón Crespo, por entonces ministro de Transporte, Turismo y Comunicaciones. “Los funcionarios de la embajada de los Estados Unidos lo consideran uno de los parlamentarios más importantes de su partido”, señalaba el organismo americano en su trabajo.

Flores para Barrionuevo

El informe también elogiaba a José Barrionuevo, el ministro de Interior de Felipe González que acabó condenado por la justicia debido a su vinculación con el GAL. “Los oficiales de la Embajada de EEUU informan que es un administrador eficaz y no se le considera un ideólogo. Él se describe a sí mismo como un socialdemócrata”, resumía la CIA en su documento. Seis meses después, un nuevo informe de la central de inteligencia dedicado a analizar la primera etapa del gobierno socialista aplaudía que Barrionuevo había adoptado “una postura firme hacia ETA, afirmando públicamente que el terrorismo sólo puede ser erradicado por medidas policiales, atenuadas por la negociación sólo cuando Madrid tiene una clara ventaja”.

“Esta dura respuesta al terrorismo, en nuestra opinión, produjo cierto progreso. Una rama de ETA prácticamente colapsó, y el nivel general de violencia en el País Vasco ha disminuido un poco en los últimos meses”, señalaba la agencia de Inteligencia. Sin embargo, resulta imposible leer el apartado dedicado a Barrionuevo en su totalidad: al igual que en otros tantos documentos de la CIA, una parte del texto fue declarada secreta.


 

sábado, 3 de marzo de 2018

LOS SUCESOS DE VITORIA - 5 TRABAJADORES MUERTOS POR DISPAROS DE LA POLICIA


SUCESOS DE VITORIA – 5 TRABAJADORES MUERTOS POR DISPAROS DE LA POLICIA

Los sucesos de Vitoria, también conocidos como matanza del 3 de marzo,[1]​[2]​[3]​[4]​[5]​ tuvieron lugar el 3 de marzo de 1976 en Vitoria, capital de la provincia vasca de Álava en España, pocos meses después de la muerte del dictador Francisco Franco, en plena Transición Española.

Los hechos sucedieron a las cinco y diez de la tarde del 3 de marzo de 1976 cuando efectivos de la Compañía de Reserva de Miranda de Ebro y de la guarnición de Vitoria de la Policía Armada desalojaron de la iglesia de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga, populoso barrio obrero situado al norte de la ciudad, a 4.000 trabajadores en huelga reunidos en asamblea. La policía lanzó gases lacrimógenos al interior de la iglesia y disparó con fuego real y pelotas de goma a las personas que salían del recinto. Murieron cinco personas y fueron heridas de bala más de ciento cincuenta. Los fallecidos fueron:

  • Pedro María Martínez de 27 años de edad, trabajador de Forjas Alavesas, falleció en el mismo lugar de los hechos.
  • Francisco Aznar Clemente de 17 años de edad, estudiante y operario de panadería, falleció en el mismo lugar de los hechos.
  • Romualdo Barroso Chaparro de 19, gravemente herido murió poco después.
  • José Castillo de 32 años, trabajador de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, falleció posteriormente.
  • Bienvenido Pereda de 30 años, trabajador de grupos Diferenciales, falleció posteriormente.[6]​

Posteriormente, durante los actos de protesta que se produjeron en todo el país, murió en la localidad vizcaína de Basauri Vicente Antonio Ferrero.

Fue una de las mayores matanzas que se produjeron en la llamada Transición española. Los hechos no fueron investigados ni enjuiciados. El relevo al frente del gobierno de España que el rey Juan Carlos I realizó en julio de ese año, cambiando a Carlos Arias Navarro por Adolfo Suárez pudo ser una consecuencia de este episodio.

HISTORIA

Durante el mes de enero de 1976, unos seis mil trabajadores iniciaban una huelga en contra del decreto de topes salariales y en defensa de mejores condiciones de trabajo. Dos meses después convocaban por tercera vez una huelga general que fue masivamente seguida el día 3 de marzo. Desde la madrugada la tensión eran muy grande. Al coche del jefe de personal de Forjas Alavesas y a 20 camiones de la empresa habían aparecido con las ruedas pinchadas. Al empezar el día actuaron numerosos piquetes que de forma expeditiva, paralizaron prácticamente la ciudad. Sobre las 10 de la mañana se produjeron en la plaza de la Virgen Blanca y calles de los alrededores los primeros enfrentamientos entre trabajadores en huelga y policía. En las calles Calvo Sotelo y monseñor Estenaga hubo rotura de lunas y puertas de bares. Hacia la una del mediodía la virulencia de los enfrentamientos fue grande.

Sobre las cinco de la tarde la Policía Armada rodeó en la iglesia de San Francisco de Asís en Vitoria, en la que estaba realizando una asamblea de trabajadores y, haciendo caso omiso de la solicitud del párroco que invocó lo dispuesto en el concordato, conminó al desalojo. Apenas unos segundos después disparaban gases lacrimógenos en un recinto cerrado y abarrotado de gente creando indignación y sobre todo pánico. Los que salieron por delante medio asfixiados y con pañuelos en la boca fueron apaleados por los flancos y a los del frente les dispararon pelotas de goma y fuego real.

La policía resolvió la situación que habían creado a tiro limpio, resultando muertos Pedro María Martínez Ocio, trabajador de Forjas Alavesas, de 27 años, Francisco Aznar Clemente, operario de panaderías y estudiante, de 17 años, Romualdo Barroso Chaparro, de Agrator, de 19 años, José Castillo, de Basa, una sociedad del Grupo Arregui, de 32 años. Dos meses después moriría Bienvenido Pereda, trabajador de grupos Diferenciales, con 30 años. Dos obreros muertos en el lugar de los hechos, cuatro heridos muy graves de los cuales tres morirían, y varios heridos más, algunos con herida de bala.

A partir de ese momento se desarrollaron violentos enfrentamientos y la Policía perdió prácticamente el control de la ciudad hasta las nueve de la noche, cuando ya habían llegado refuerzos. El último herido de extrema gravedad fue el inspector de policía Antonio Losada al que, cuando se encontraba en la puerta de la Comisaría, arrojaron un cóctel molotov que le provocó quemaduras en todo el cuerpo.[7]​

viernes, 2 de marzo de 2018

ASESINATO DE TRABAJADORES DE LA CARRACA Y SAN FERNANDO POR EL MILITAR RAFAEL RODRIGUEZ DE ARIAS


ASESINATO DE TRABAJADORES DE LA CARRACA Y SAN FERNANDO POR EL MILITAR RAFAEL RODRIGUEZ DE ARIAS

HOJA Nº 42 DE EL ORDEN - PUBLICADA EN MARZO DE 1877 POR LA INTERNACIONAL SOBRE LOS ASESINATOS DE LOS TRABAJADORES EN LA CARRACA Y SAN FERNANDO

EXTRAIDO DEL LIBRO EL PROLETARIADO MILITANTE

 

Tres puntos resaltan en la transcrita Memoria que merecen fijar la atención del lector.

1° La malicia burguesa y la crueldad gubernamental con que fueron tratados los internacionales en España, no sólo como internacionales, sino como trabajadores que aspiraban a librarse de la esclavitud capitalista.

2° La candidez revolucionaria de los trabajadores.

3° La pequeñez y consiguiente debilidad de la organización obrera.

En efecto, ya hemos visto en otro lugar el Manifiesto de la Comisión Federal relatando los atropellos que en nombre de la República federal cometieron los funcionarios de la centralización autoritaria; ahora veremos los horrores cometidos en Cádiz contra infelices presos por orden de la autoridad militar.

En esa Memoria, con fidelidad de cronistas y con sinceridad de dignísimos trabajadores que cumplen un cargo oficial por mandato de sus compañeros, se expone una tristísima verdad, desconocida generalmente por el silencio de la prensa burguesa al servicio de los poderosos, referida en el número 42 de El Orden, hoja clandestina, publicada en España en marzo de 1877:

Hace ya tiempo que El Orden hizo públicos los horrorosos crímenes cometidos en la Carraca y San Fernando por los sicarios de la burguesía y cuyas víctimas fueron padres de familia honrados y laboriosos, que pagaron con una muerte horrible el delito de pertenecer a la clase trabajadora.

Entonces dijimos que, aparte de otras monstruosidades que nos resistíamos a creer, nos constaba que habían sido arrojados al mar, vi- vos y metidos en sacos con una gruesa bola atada a los pies, sesenta y seis trabajadores que estaban en calidad de presos en la Carraca.

Por más feroz y antihumanitario que esto parezca, era una verdad, y hoy (y según prometíamos en nuestro anterior número), podemos precisar algunos pormenores que hielan de espanto y hacen estallar de ira el corazón.

Uno de los crímenes que fueron más conocidos en San Fernando fue perpetrado en la persona del desgraciado Ramón Cuesta. Había sido presidente del Comité Republicano de la Isla, desde el año 60 al 70, y éste fue el pecado que purgó con la horrorosa muerte que le dieron.

jueves, 1 de marzo de 2018

44 AÑOS DEL ASESINATO DE SALVADOR PUIG ANTICH


44 años del asesinato de SALVADOR PUIG ANTICH

Salvador Puig Antich nació en Barcelona, Cataluña (España), el 30 de mayo de de 1948. Hijo de una familia trabajadora con una ideología burguesa, cristiana y progresista, Salvador era el tercero de seis hermanos. Su padre, Joaquín Puig, había sido militante de Acció Catalana durante la República; exiliado en Francia en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, a su vuelta a España fue condenado a muerte e indultado en el último momento. Su madre, Immaculada Antich, era una mujer activa con una amplia vida social, de temperamento extrovertido y alegre, referente de la vida familiar.

La madre y la abuela de Salvador, junto a la figura de su hermano mayor Joaquim, fueron de gran influencia durante su infancia. Su padre, por lo contrario, siempre se mantuvo un tanto al margen de su educación.

Juventud

El joven Salvador empezó a estudiar en el colegio religioso La Salle Bonanova junto a su hermano Joaquim hasta que fue expulsado por indisciplina (por pegar a un profesor que había faltado a un compañero de clase). Después estudió en los Salesianos de Mataró en régimen de internado, tras haber pasado por la escolanía de los capuchinos de la Iglesia de Pompeya, donde, como otros compañeros, compaginó con algún trabajo esporádico.

A partir de los dieciséis años compaginó el trabajo en una oficina con los estudios nocturnos del Bachillerato y preuniversitario en el Instituto Maragall, donde hizo amistad con Javier Garriga y los hermanos Solé Sugranyes, Oriol e Ignacio), todos ellos futuros compañeros del Movimiento Ibérico de Liberación (MIL). Serían Ignacio y Javier quienes iniciaría a Salvador en la política. Javier era militante de las Fuerzas Socialistas Federadas (FSF) e Ignacio de Acción Comunista, donde también militaba Santi Soler, quien luego sería uno de los ideólogos del MIL.

Militancia

Los episodios del "Mayo francés" de 1968 y la muerte del estudiante Enrique Ruano en la Dirección General de Seguridad en 1969 fueron decisivos para que Puig Antich decidiera implicarse activamente en la lucha contra la dictadura franquista. Su primera militancia sería en 1967 en las plataformas de Comisiones Obreras del barrio Sant Josep Oriol, formando parte de la Comisión de Estudiantes del Instituto Maragall. Ideológicamente, pronto evolucionó hacia posiciones anarquistas, que rechazaban cualquier tipo de dirigismo y jerarquía dentro de las organizaciones políticas y sindicales en la lucha de la clase obrera hacia su emancipación. Tras iniciar estudios universitarios de Ciencias Económicas, hace el servicio militar en Ibiza, donde es destinado a la enfermería del cuartel. Una vez licenciado, se incorpora al Movimiento Ibérico de Liberación (MIL), integrándose en su rama armada, en lucha contra el capitalismo. Los MIL no se consideraron un grupo en la línea del FRAP o ETA. Nunca atentaron contra fuerzas de seguridad ni pusieron bombas.

Puig Antich y sus compañeros se movían con facilidad en el mundo de la lucha clandestina. Puig participa, haciendo de chófer, en las acciones del grupo, que consistían generalmente en atracos a bancos. Los botines se destinaban a financiar las publicaciones clandestinas del grupo. Crearon la revista "CIA" [Conspiración Internacional Anarquista] y la editorial "Mayo 37". También se ofrecieron para ayudar económicamente a huelguistas, pero a éstos les daba miedo recibir un dinero proveniente de los atracos. Viajaban a menudo al sur de Francia, donde se relacionaban con viejos militantes cenetistas.

El 2 de marzo de 1973 un contable de la sucursal del Banco Hispanoamericano de Barcelona resultó herido de gravedad durante un atraco perpetrado por Salvador Puig Antich, Jean Marc Rouillant, José Luis Pons Llobet y Jordi Solé Sugranyes. A partir de entonces la policía creó un grupo especial para desarticular esta banda. La nueva situación creó dudas y contradicciones en el seno del MIL. En agosto de 1973, en una reunión en Francia, la mayoría de sus miembros, descontentos con la trayectoria del grupo, decidieron su disolución. Sin embargo, Puig Antich, los hermanos Solé Sugranyes y José Luis Pons decidieron continuar.1

Detención

El 15 de septiembre de 1973, en lo que fue el último atraco del MIL, en Bellver de Cerdaña la Guardia Civil detuvo a Oriol Solé y a José Luis Pons, mientras que Jordi Solé consiguió escapar a Francia. Unos días después la policía detuvo a la novia de Pons y a Santi Soler que, al ser interrogado, acabó confesando que tenía una cita el 25 de septiembre con Xavier Garriga en el bar El Funicular. Se preparó un operativo para ese día esperando detener a Garriga. Aunque no se esperaba la presencia de Puig Antich, finalmente los dos anarquistas son abordados. Garriga iba desarmado y no opuso resistencia. Puig se resistía al arresto, por lo que entre los inspectores Bocigas y Santorum y el subinspector Anguas trataron de reducirle con una zancadilla y mediante golpes en la cabeza con la culata de las pistolas.[cita requerida] En ese momento le ocuparon una pistola Kommer, calibre 6,35 milímetros, cargada y sin montar. Sin embargo el forcejeo continuó y cinco policías introdujeron a Puig y a Garriga en un portal situado en el número 70 de la calle Girona. En ese momento se escuchó un disparo, que aprovechó Garriga para escapar, aunque fue perseguido por los policías Rodríguez y Algar y atrapado gracias a la colaboración ciudadana. Mientras tanto se produjo un tiroteo en el portal donde habían quedado Puig Antich, Bocigas, Anguas y Fernández Santorum, resultando malherido Puig Antich y muerto el subinspector Francisco Anguas Barragán, de 23 años.2

Según Jean-Marc Rouillan, uno de sus compañeros que le esperaba en un coche cuando se produjo la emboscada policial, Puig Antich disparó a los policías que le detuvieron.

Proceso judicial y ejecución

Puig Antich fue encarcelado, acusado de ser el autor de los disparos que causaron la muerte a Anguas Barragán y, posteriormente, juzgado en consejo de guerra y condenado a la pena capital "por la muerte de un funcionario público por razones políticas". Partidos políticos, colectivos de derechos humanos y mandatarios extranjeros, como el Vaticano o el canciller alemán Willy Brandt pidieron su indulto. Los abogados, hermanas y novia de Puig Antich coinciden en afirmar que los partidos y sindicatos tradicionales de oposición no se movilizaron para pedir el perdón del sentenciado y así evitar su muerte o, al menos, buscar postergarla. Salvador pasó su última noche en la celda 443 de la cárcel Modelo de Barcelona, y fue ejecutado mediante garrote vil por el verdugo titular de la Audiencia de Madrid, Antonio López Sierra, en la sala de paquetería de la prisión el 2 de marzo de 1974 a las 9:20 horas de la mañana, certificando su muerte un capitán médico a las 9:40 horas. En muchos países de Europa se organizaron manifestaciones como protesta por la ejecución.

El mismo día, casi simultáneamente y por el mismo método fue ejecutado en Tarragona Georg Michael Welzel (alias Heinz Chez) en lo que se consideró un intento de las autoridades franquistas de distraer la atención respecto a la ejecución de Puig Antich.[cita requerida] Puig Antich está enterrado en el Cementerio de Montjuïc (agrupación 14, nicho 2737).

El 31 de octubre del 2014, la jueza argentina María de Servini, instructora de la causa penal contra el franquismo, y basándose en el Principio de justicia universal, envía una orden de detención internacional contra varios cargos de la dictadura franquista implicados en su ejecución, solicitando su extradición con el objetivo de interrogarles. Imputados, entre otros delitos, por firmar la sentencia de muerte de Salvador Puig Antich están los ex-ministros franquistas Antonio Carro Martínez, José Utrera Molina, Antonio Barrera de Irimo y Licinio de la Fuente.6

Cine, literatura, teatro, pintura y música

En 1974 mientras Salvador esperaba su ejecución y el mundo se movilizaba para conseguir su indulto, Joan Miró pintó la serie La esperanza del condenado a muerte.

El grupo de teatro Els Joglars produjo en 1977 la obra La torna que trataba sobre la ejecución de Heinz Chez como distracción del caso Puig Antich. Por esa obra el grupo fue sometido a un Consejo de Guerra que generó un fuerte movimiento a favor de la libertad de expresión. Lluís Llach dedicó a su memoria el tema "I si canto trist", que daba título al disco publicado el mismo año 1974. Años más tarde el cantautor participó en la banda sonora de la película Salvador. El también cantautor Joan Isaac compuso en 1976 su tema "A Margalida" en homenaje a Puig Antich y a su compañera. En 2005 Loquillo hizo también una canción dedicada a su memoria en el disco "Mujeres en pie de guerra" llamada "El año que mataron a Salvador".

En 1985, se publicó el primer libro de investigación sobre el tema: "La torna de la torna. Salvador Puig Antich i el MIL", Editorial Empúries, obra del colectivo Carlota Tolosa, integrado por Ramon Barnils, Elisabet Bonshoms, Montse Majench, Xavier Montanyà, Margarida Palomar, Carles Ruiz, Elisabet Sabartés, Rosa Serra, Carles Serrat y Dolors Tubau.

En 1996 el Ateneu Enciclopèdic Popular de Barcelona publica el libro "Antologia Poètica a la Memòria de Salvador Puig Antich", selección y prólogo de Ricard Vargas Golarons, que incluye poemas anónimos y firmador de autores como Ferran Aisa, Neil Amaro, Víctor Esteban, Vicent Andrés Estellés, Antoni Dalmases, Pere Gimferrer, Valentí Gómez i Oliver, José Agustín Goytisolo, Sara Guillén, Joan Isaac, Gerard Jacas, Lluís Llach, Ramon Muns, Agustí Pons, Marcel·lí Reyes, Anton Sala-Cordanó, Segimon Serrallonga, Josep-Miquel Sevià, Ricard Vargas Golarons, Andreu Vidal...

En 2001, el periodista catalán Francesc Escribano escribió el libro Cuenta atrás. La historia de Salvador Puig Antich, en el que cuenta los hechos que llevaron a la ejecución de Puig Antich. En septiembre de 2006, con guion basado en el libro de Escribano, se estrenó la película española Salvador, protagonizada por Daniel Brühl y dirigida por Manuel Huerga. Tanto el libro como la película han recibido fuertes críticas por parte de antiguos militantes del MIL, compañeros de militancia de Salvador, que afirman que ambos vacían de contenido político el personaje de Puig Antich, al tiempo que dignifican falsamente las imágenes de su carcelero, Jesús Irurre, del juez militar que lo condenó y de los miembros de la Brigada Político-Social de la policía franquista.