NO HAY NOCHE SIN DIA NI LIBERTAD SIN ANARQUIA - LOS BIENES MAS PRECIADOS SON LA VIDA Y LA LIBERTAD - SALUD, ANARQUIA Y REVOLUCIÓN SOCIAL-

lunes, 28 de enero de 2019

HA FALLECIDO NUESTRO COMPAÑERO JOSE MANUEL GONZALEZ FERNANDEZ DE LA CNT DE GIJON


HA FALLECIDO NUESTRO COMPAÑERO JOSE MANUEL GONZALEZ FERNANDEZ DE LA CNT DE GIJON
Nos llega la triste noticia de la muerte de José Manuel González Fernández a los 65 años compañero de la CNT de Gijón. Trabajador de Acelor, infatigable luchador desempeñó diferentes cargos en su sindicato y en la Regional Asturleonesa de la CNT. Como a él le gustaba decir "igual que decimos si nadie trabaja por ti que nadie decida por ti, en el sindicato debemos aplicar el si nadie decide por ti que nadie trabaje por ti". ¡Seguimos en la brecha, que la tierra te sea leve compañero!
Nuestro mas sentido pésame a su familia desde el SOV CNT-AIT de Puerto Real

domingo, 27 de enero de 2019

CRONICA DE LA CHARLA SOBRE LA MANO NEGRA


            CRONICA DE LA CHARLA SOBRE LA MANO NEGRA


 

            El viernes 25 de Enero a las 7 de la tarde se desarrolló el programado acto sobre la trama de La Mano Negra: dentro del ciclo de conferencias que organiza la Biblioteca José Luis García Rúa y el SOV de la CNT-AIT de Puerto Real.

            El compañero Pepe, expuso –entre otras–  las dos principales razones por las que el Estado, defensor a ultranza de la burguesía andaluza, se decidió a masacrar el movimiento campesino y sus organizaciones a toda costa: aplicando sin pudor la tortura, la mentira, la indefensión y la muerte más atroz.

            En primer lugar señaló que, como consecuencia de la sequía y las malas cosechas que azolaron la región, los años 1881 y 1882, el hambre y la miseria, alimentó la rebelión social de los jornaleros. En esas deplorables condiciones al jornalero solo le quedaban tres opciones: la limosna, el robo o la muerte. El asalto de las tiendas, panaderías y carnicerías, las invasiones de cortijos y finalmente la toma de Jerez, asustaron de tal manera a los caciques de la zona que,  mandaron intervenir al propio ejército y a la Guardia Civil.

            En segundo lugar y no menos importante fue, el crecimiento y desarrollo de la Primera Internacional que en España la representaba: la Federación de Trabajadores de la Región Española. En el año 1882, a finales, las secciones de la Federación trataron: la necesidad perentoria de organizar una huelga general en el sector agrario para lograr, mejoras salariales y condiciones de vida. Fue un coronel jefe de la Guardia Civil de Andalucía Occidental quien se inventó “un supuesto reglamento” de una organización secreta llamada La Mano Negra que, según ellos, apareció bajo unas piedras en la zona de Arcos que pertenecía a la Internacional, y en cuyos estatutos se alentaba, al asesinato de la burguesía.

            Tras explicar los tres procesos encausados por crímenes comunes, se refirió a como el Estado, apoyado por los propietarios y por la prensa amarilla, se aprovechó de estos hechos para identificar la Mano Negra con la FTRE y a esta con los crímenes, para así cortar de raíz el crecimiento y desarrollo de la Internacional en España; además de impedir que la huelga general agraria, pudiera abortar la recogida de la cosecha que se esperaba fructífera para el año 1883. En definitiva, se aprovecharon de aquellos crímenes comunes para acusar y detener, a miles de jornaleros anarquistas de la Internacional, para más tarde, tras torturar a cientos de ellos, acusarlos de unos crímenes que no cometieron. Los procesaron, condenaron y sentenciaron en junio de 1883: a muerte a siete de ellos, y a 17 años de prisión a otros ocho compañeros. Los siete, fueron ejecutados públicamente a garrote vil en la Plaza del Mercado de Jerez el 14 de junio de 1884.

            Tras comentar de forma más breve, la huelga general y la toma de Jerez, el 8 de enero de 1892, y ahondando en las características, en parte similares, a lo acontecido diez años antes, en los sucesos de la Mano Negra, ya que en este caso, también supuso la condena de cuatro obreros a muerte por garrote vil junto a varias cadenas perpetuas. Una vez más la persecución de los anarquistas fue el objetivo prioritario del Estado. Incluso acusaron a Fermín Salvochea de máximo organizador estaba cumpliendo nueve años de prisión, por una manifestación convocada para el Primero de Mayo de 1891, y a la que los jueces sumaron otros doce años más.

            A continuación, versó sobre el caso Scala como otro montaje del Estado, contra el anarquismo y el anarcosindicalismo representado por la CNTait en España. Nos recordó que un 15 de enero de 1978, la CNTait organizó una manifestación contra la firma de los Pactos de la Moncloa y las elecciones sindicales como órgano corporativo al servicio de las empresas y el capital. Acudieron entre diez mil y quince mil trabajadores que nos oponíamos a este pacto político. Tras tantos años de represión al fin nos mostrábamos con una enorme vitalidad. Acabada la misma sobre las 13,15 horas aproximadamente, lanzan varias botellas incendiarias sobre la pared frontal de la sala de fiesta más conocida de Barcelona: La Scala. Como resultado del incendio mueren cuatro trabajadores afiliados a la CNTait: Diego Montero, Bernabé Bravo, Ramón Egea y Juan Manuel López. Este hecho como se ha demostrado por posteriores investigaciones, fue el primer caso de terrorismo de Estado en la democracia, siendo ministro el falangista Rodolfo Martín Villa. Este individuo llegó a declarar que no le preocupaba tanto la ETA, como el anarquismo y el movimiento libertario. Tan solo 48 horas después el martes 17 de enero, la policía informaba que, todos los presuntos autores del atentado estaban detenidos y se les relacionó inmediatamente con la CNTait. Pedazo de éxito policial, como en los mejores momentos del franquismo. Acusados de pertenecer a un comando de la FAI, y afiliados a la CNTait, empezaron las detenciones en los medios anarcosindicalistas. El caso Scala supuso el acoso contra un movimiento libertario y una CNTait, que contaba con más de cien mil afiliados solo en Cataluña.

La vista tuvo lugar en diciembre de 1980. Los abogados de la defensa exigieron que declarase tanto Martín Villa como el confidente de la policía Joaquín Gambín responsable e inductor del atentado al servicio de los cuerpos de seguridad del Estado. A pesar de que Gambín se había “fugado” de la prisión de Elche, en extrañas circunstancias, es decir por la cara, y con varias órdenes de busca y captura, la policía tan eficiente al detener en 48 horas a los presuntos autores, todos jóvenes de la CNTait, en el caso de su confidente, nada de nada. La defensa apuntaba a un montaje policial que más tarde quedó demostrado que este delincuente fue captado por los servicios de Gobernación e introducido en la CNTait, para dirigir el atentado. En qué cabeza cabe que tras una manifestación convocada y en solitario por el sindicato, atentara el mismo día contra un local de fiesta donde para colmo de los colmos, murieron cuatro compañeros de la CNTait. Tendríamos que ser unos auténticos idiotas e imbéciles para promover tal locura. Lo cierto es que sentenciaron tres de nuestros compañeros: José Cuevas, Xavier Cañadas y Arturo Palma a 17 años de prisión; a Luis Muñoz a dos años y seis meses y a Rosa López a 5 meses de prisión.

            La triste realidad es que, desde entonces, la Confederación no levanta cabeza.

            Al término de la conferencia se aprobó que la próxima charla se dedicara a: La Semana Trágica de Barcelona 1909.

            El movimiento anarcosindicalista de la CNT-AIT siempre se ha marcado por el concepto de la enseñanza, de la formación, la cultura, los ateneos libertarios, mujeres libres, teatro, etc., y en eso estamos, de ahí los actos que organizamos como Sindicato y Biblioteca.

            La CNT por principios ideológicos, es una organización totalmente autónoma y autogestionaria. No aceptamos subvenciones de organismos públicos ni privados. La ausencia de liberados y funcionarios hace posible nuestra independencia y coherencia con nuestras propias ideas. La labor formativa y cultural corresponde al propio Sindicato y a la Biblioteca. Todo se realiza y construye con el esfuerzo y el sacrificio de sus militantes, afiliados y simpatizantes. Y… en ello persistimos.

Sindicato Oficios Varios CNT-AIT Puerto Real

Biblioteca “José Luis García Rúa”

26 Enero 2019

viernes, 25 de enero de 2019

ESTATUTOS DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE TRABAJADORES


ESTATUTOS DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE TRABAJADORES
Los estatutos del sindicalismo revolucionario (AIT)
I. Introducción
La lucha secular entre explotados y explotadores ha adquirido una amplitud amenazadora. El Capital, omnipotente, levanta nuevamente su cabeza monstruosa. A pesar de las luchas intestinas que desgarran a la burguesía y al capitalismo cosmopolitas, éstos se encuentran ya en magníficas condiciones de relación, que han de permitirles lanzarse con más unidad y fuerza sobre el proletariado y uncirlo al carro triunfante del Capital.
El capitalismo se organiza, y de la situación de defensa en que se encontraba, se lanza ahora a la ofensiva en todos los frentes de la clase trabajadora. Esta ofensiva tiene su origen profundo en causas bien concretas: en la confusión de ideas y principios que existe en las filas del movimiento obrero, la falta de claridad y de cohesión sobre las finalidades actuales y futuras de la clase obrera, y la división en sectores innumerables; en una palabra, en cuanto constituye debilidad y desorganización del movimiento obrero.
Contra este ataque cerrado e internacional de los explotadores de toda laya, no cabe más que el empleo de un solo procedimiento: la organización inmediata del ejército proletario en un organismo de lucha que recoja en su seno a todos los obreros revolucionarios de todos los países, constituyendo con ellos un bloque granítico contra el cual irán a estrellarse todas las maniobras capitalistas, las que al fin acabarían por ser aplastadas por la fuerza de su peso enorme.
Este movimiento de emancipación no puede aceptar las líneas de conducta indicadas por aquellas tendencias del movimiento obrero que aspiran a la armonía entre el capital y el trabajo, deseando una paz internacional con el capitalismo e incorporándose en el Estado burgués. Tampoco puede aceptar las tendencias que propagan los principios de la dictadura del proletariado, contrarios a la finalidad de la mayor libertad posible y del bienestar para todos, pues ésta es la finalidad de todos los obreros conscientes.
Contra la ofensiva del Capital y contra los políticos de todos los matices, los trabajadores revolucionarios de todo el mundo deben levantar una verdadera Asociación Internacional de los Trabajadores, en la que cada miembro sepa que la emancipación de la clase obrera noserá posible hasta que los obreros mismos en su calidad de productores logren prepararse en sus organizaciones económicas para la toma de posesión de las tierras y de las fábricas y capacitarse, también, para administrarlas en común, de manera que ellos se encuentren en condiciones de poder continuar la producción y asegurar toda la vida social.
Con esta perspectiva y esta finalidad delante de sí, el deber de los trabajadores consiste en la participación en toda acción que implique fines de transformación social, siempre con la intención de aproximarse a la realización de nuestros propios fines; haciendo sentir, en dicha participación, el peso de nuestra propia fuerza, esforzándonos para dar a nuestro movimiento, por la propaganda y la organización, los medios necesarios que le permitan sustituir a sus adversarios. Lo mismo, en todas partes donde sea posible, hay que realizar nuestro sistema social a título de modelo y ejemplo, y nuestras organizaciones deben ejercer, en el marco de sus posibilidades, la máxima influencia sobre las otras tendencias para incorporarlas en nuestra propia acción, es decir, la lucha común contra todos los adversarios estatales y capitalistas, siempre teniendo en cuenta las circunstancias de lugar y de tiempo, pero conservando fielmente las finalidades del movimiento emancipador de los obreros.
II. Los principios del sindicalismo revolucionario

jueves, 24 de enero de 2019

CHARLA-DEBATE SOBRE LA MANO NEGRA


CHARLA-DEBATE SOBRE LA MANO NEGRA

Mañana Viernes 25 de Enero  a las 7 de la tarde, reanudamos de nuevo las charlas-debate que organiza la “Biblioteca José Luis García Rúa” y la CNT-AIT de Puerto Real dentro del Foro para el debate y el conocimiento.

Esta primera de este año será sobre Los Sucesos de Jerez 1882 La Mano Negra.

Asiste y participa, te esperamos en la calle San Francisco 18 de Puerto Real

Salud, Anarquía y Revolución Social

CONCIERTO SOLIDARIO EN APOYO A LOS COMPAÑEROS REPRESALIADOS DE CADIZ


CONCIERTO SOLIDARIO EN APOYO A LOS COMPAÑEROS REPRESALIADOS DE CADIZ

El Sindicato de Oficios Varios CNT-AIT de Cádiz organiza un concierto Solidario para el próximo sábado 09 de febrero de 2019 a partir de las 20:00h. con el fin de recaudar fondos en apoyo a compañeros represaliados.

 Como sabéis CNT-AIT no recibe subvenciones ni del estado ni de instituciones y por tanto está también dentro de su lucha el conseguir fondos autogestionariamente.

Os invitamos a ir y participar. Viva la Lucha de l@s Trabajador@s.... Sin Comités, Sin Liberadas/os y Sin Subvenciones!!!
Fuente:CNT-AITCádiz

lunes, 21 de enero de 2019

39 AÑOS DEL ASESINATO DE YOLANDA GONZALEZ


39 Años del asesinato de Yolanda González

Tenía solo 19 años y toda la vida por delante cuando, el 1 de febrero de 1980, miembros del partido de extrema derecha Fuerza Nueva asesinaron a Yolanda Gonzalez Martín, estudiante y militante socialista-revolucionaria. Ahora, cuando se cumplen treinta y cuatro años del crimen cometido en plena transición democrática, el 3 de febrero de 2014 se va a celebrar un homenaje a la luchadora antifascista, en el Ateneo de Madrid, con la proyección del documental “Yolanda en el país de los estudiantes”, dirigido por Isabel Rodríguez y Lander Castro. Como escribe un militante libertario, comentando el aniversario “ésta es una  oportunidad más para no olvidar nuestro pasado histórico más reciente y una oportunidad para recordar que con legislaciones similares a la que quieren ‘regresarnos’ afloran comportamientos y situaciones” como la que acabó con la vida de Yolanda González. Nada extraño, por otra parte, cuando además estamos asistiendo en distintos países de Europa a un crecimiento preocupante de la derecha más extrema, recalcitrante, fundamentalista y asesina (el caso de Grecia o Alemania contra los inmigrantes).

Yolanda González Martín era la representante del Centro de Formación Profesional de Vallecas (Madrid) en la Coordinadora de Estudiantes de Enseñanza Media. Se había trasladado a la capital de España un año antes para iniciar estudios de electrónica en dicho Instituto. Compaginaba sus tareas formativas, militancia política y estudiantil con eventuales trabajos como empleada del hogar para tener autonomía financiera respecto a su familia, que era de carácter obrera. Era militante del trotskista Partido Socialista de los Trabajadores,1 un pequeño grupo político que no era aún legal, que provenía de una escisión de la Liga Comunista Revolucionaria en el otoño de 1979 denominada “Fracción Bolchevique“. A los 16 años se afilió a las Juventudes Socialistas de España dentro de la corriente izquierda socialista en su Bilbao natal, para evolucionar, posteriormente hacia el trotskismo.

Yolanda González Martín fue secuestrada a última hora de la tarde del día 1 de febrero de 1980 en su domicilio, en la calle Tembleque (Barrio de Aluche) de Madrid, cuando se hallaba sola en el “piso de estudiantes” que compartía con su novio y otra compañera del PST, al que los secuestradores irrumpieron engañando a Yolanda enseñando carnés falsos policías.

Al regresar a medianoche, su novio encontró todo ordenado y las luces encendidas, pero no estaba ni Yolanda ni la otra compañera. Pensó que estarían en alguna reunión tardía. Al despertarse en la mañana del día 2 de febrero notó, extrañado, que el bolso, cartera y DNI de Yolanda estaban en la mesa del salón, preocupado por si hubiera sido detenida hizo varias gestiones telefónicas en instancias policiales y judiciales de Madrid para averiguar su paradero, sin resultado. En la misma mañana al regresar la compañera de piso y de partido, con dos amigos, se encontró en el piso con policías de paisano registrando la vivienda. Fueron llevados a la Dirección General de Seguridad donde fueron interrogados sobre sus actividades políticas y su posible relación con ETA. El novio, por la tarde, al acudir a la sede del partido le informaron sobre el fatal destino de Yolanda. Al parecer,  los secuestradores se presentaron el día 1 por la mañana en la vivienda y al no encontrar a nadie decidieron volver por la tarde-noche.

Yolanda González Martín fue asesinada por los miembros de Fuerza Nueva Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez, que contaron con la colaboración de varios sujetos más (José Ricardo Prieto, Félix Pérez Ajero, Juan Carlos Rodas Crespo y David Martínez). Juan Carlos Rodas Crespo (que era agente de la Policía Nacional anteriormente Policía Armada, posteriormente denominado Cuerpo Nacional de Policía, CNP ), participó en la vigilancia del exterior de la vivienda junto a otros cómplices, mientras Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez subían para secuestrarla. Al enterarse de su muerte al día siguiente, por la prensa, Juan Carlos Rodas Crespo sorprendido, y arrepentido por el resultado final de lo que creía era un simple interrogatorio, denunció los hechos ante sus superiores policiales de Getafe, lo que aceleró las investigaciones y la resolución del caso.

Emilio Hellín Moro e Ignacio Abad Velázquez tras engañar a Yolanda exhibiendo enseñas policiales falsas, reducirla, y registrar de forma rápida las habitaciones (temerosos de que los otros inquilinos de la vivienda ingresaran de forma sorpresiva), la secuestraron y fue llevada en el automóvil de Emilio Hellín Moro por ambos, siendo maltratada e interrogada por el camino, hasta el lugar de su asesinato, donde una vez bajada del vehículo fue disparada, con una pistola P-38 Walther, calibre 9 milímetros Parabellum por Emilio Hellín Moro dos veces a unos 70-80 centímetros en la cabeza (región temporal derecha, con sendos orificios de salida en la región occipital izquierda), y rematada por Ignacio Abad Velázquez con otro disparo (cara externa del antebrazo derecho, con orificio de entrada y salida que posteriormente produjo contusión erosiva en la mama izquierda) con una pistola Star calibre 9 milímetros Parabellum, estando aún con vida, según relata la sentencia condenatoria. El cadáver de Yolanda fue encontrado por dos trabajadores en torno a las 9 de la mañana del día 2 de febrero de 1980 en un camino cercano al kilómetro 3 de la carretera que une Alcorcón con San Martín de Valdeiglesias(Madrid).

En el momento del hallazgo del cadáver, Yolanda vestía debajo de su jersey una camiseta blanca con el escudo de las siete provincias vascas y una medalla con el lauburu, lo que llevó a la policía a determinar que el crimen tenía connotaciones políticas.

Los autores del asesinato lo justificaron diciendo que Yolanda pertenecía a un comando de ETA, en Madrid y como venganza por el asesinato a primera hora de la mañana del día 1 de febrero de 1980 de 6 Guardias Civiles en  Ispáster en un atentado de ETA. Unas acusaciones absurdas e imposibles ya que el PST al que pertenecía Yolanda González Martín no formaba parte de la izquierda abertzale y sus postulados no eran nacionalistas sino internacionalistas y rechazaba explícitamente la violencia de ETA.

El asesinato fue reivindicado por Emilio Hellín mediante un télex enviado a la agencia EFE, firmado por el denominado “Grupo 41″ del Batallón Vasco Español con estas palabras:“El Batallón Vasco Español, grupo operativo-militar, reivindica el arresto, secuestro y ejecución de Yolanda González Martín, natural de Deusto, integrante del comando de ETA, rama estudiantil-IASI-, del que también forman parte otras dos personas con domicilio en Madrid y que utilizan como tapadera y acción de masas a grupos políticos de ideología trotskista y maoísta, donde se amparan sus actividades.

Por una España grande, libre y única.

¡Arriba España!”.

La Audiencia Nacional procesó (1980), juzgó, sentenció y condenó (1982) por dicho acto criminal a: Emilio Hellín Moro, Ignacio Abad Velázquez, José Ricardo Prieto, Félix Pérez Ajero, Juan Carlos Rodas, y David Martínez Loza, a diversas penas según su implicación penal, bajo el Código Penal vigente en su momento, en los hechos enjuiciados:

•Emilio Hellín Moro (algo más de 43 años de condena), asesinato, allanamiento de morada, detención ilegal, depósito de armas de guerra, armas de defensa, municiones, tenencia de explosivos, falsificación de DNI, uso público de nombre supuesto.

•Ignacio Abad Velázquez (algo más de 28 años de condena), asesinato, allanamiento de morada, detención ilegal, tenencia ilícita de armas.

•Félix Pérez Ajero (algo más de 6 años de condena), allanamiento de morada, detención ilegal, tenencia ilícita de armas.

•José Ricardo Prieto (algo más de 6 años de condena), allanamiento de morada, detención ilegal, tenencia de explosivos.

•David Martínez Loza (algo más de 6 años de condena), inducción de allanamiento de morada, detención ilegal. Era en el momento de la comisión del delito Jefe Nacional de Seguridad de Fuerza Nueva.

•Juan Carlos Rodas (3 meses de condena), allanamiento de morada, detención ilegal. La levedad de la condena se debe a su colaboración con la justicia.

El Tribunal, sin embargo, no quiso condenarles por asociación ilícita o banda armada, aduciendo que para ello  se necesitaban requisitos tales como mayor número de integrantes, jerarquía orgánica, y otros. Las penas impuestas fueron superiores a las que pedía el Ministerio Fiscal y las acusaciones particulares. Las condenas fueron impuestas por la sala 1 de lo Penal de la Audiencia Nacional.

En 2013 se divulgó que Emilio Hellín habría estado trabajando para los Cuerpos y Fuerzas Generales de la Seguridad y del Estado en técnicas de espionaje y rastreo informático con los diversos gobiernos de la democracia. Según manifestó después el interesado, no se trataba Emilio Hellín, fallecido en 2008, sino Luis Enrique Hellín, su hermano. Sin embargo, en 1996 habría cambiado su nombre como refleja el acta de nacimiento. El Ministerio del Interior confirma la contratación de sus servicios para instruir a los policías en diferentes cursos desde 2006 a 2011. El diario Público (fuente Europa Press) informó de que cuatro agentes de la sección de Nuevas Tecnologías de la Policía Científica de la Ertzaintza asistieron a un curso impartido por dicha empresa en Madrid en el año 2008. Para Asier González, hermano de Yolanda, Emilio Hellín daba cursos a policías por la pervivencia del franquismo en las instituciones españolas. En junio de 2013, pasados tres meses después de conocerse la noticia la respuesta del Ministerio del Interior seguía siendo el silencio.


sábado, 19 de enero de 2019

50 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE ENRIQUE RUANO POR LA DICTADURA FRANQUISTA


EN EL 50 ANIVERSARIO DEL ASESINATO DE ENRIQUE RUANO POR LA DICTADURA FRANQUISTA

 

(la foto el Pais)Cuando la policía de Franco suicidaba estudiantes. Fechas para recordar, 20 de Enero de 1969.

Enrique Ruano Casanova (1948 - Madrid, 20 de enero de 1969) fue un estudiante de derecho y militante antifranquista español, muerto en circunstancias no esclarecidas mientras se encontraba bajo custodia de la Brigada Político Social, la policía política del régimen franquista.

Enrique Ruano Casanova, estudiante y miembro del Frente de Liberación Popular, uno de los grupos políticos que lucharon en España contra el franquismo, murió el 20 de enero de 1969, a resultas de una caída desde la ventana de un edificio, al que había sido llevado por la Brigada Político Social, que le había detenido tres días antes.

EL MOMENTO

1969 comenzó en España en un ambiente políticamente convulso. Las huelgas de obreros y estudiantes contrarios al régimen, dentro de las cuales se debe encuadrar lo ocurrido con Ruano, llevaron al Gobierno a decretar en todo el territorio español el estado de excepción que decretaba la suspensión de garantías y establecía una censura de prensa más estricta, y duró hasta el 24 de marzo.

Enrique Ruano fue detenido el 17 de enero de 1969, por arrojar en la calle propaganda de su partido, y trasladado a Comisaría. Tres días más tarde, fue llevado a un edificio de la calle Príncipe de Vergara (entonces General Mola) de Madrid, para efectuar un registro de la vivienda, y allí cayó por una ventana del séptimo piso.[1]

“El cadáver está en decúbito supino, con los brazos encogidos, así como las piernas flexionadas, habiendo a la altura de la cabeza y hacia el lado derecho un charco de sangre… Se encuentra vestido con ropa interior blanca, jersey azul oscuro, pantalón gris, calcetines verdes y zapatos marrones”, eso decía el atestado del juez.

La muerte de Enrique Ruano, fue considerada por el movimiento antifranquista como un asesinato, y se produjeron diversas movilizaciones en protesta por los hechos.

LAS CONSECUENCIAS

Varios intelectuales, ente ellos Fernando Savater, apoyaron también la tesis del crimen político, del asesinato, que fue creciendo ante las contradicciones de la versión oficial, que fue variando con el paso de los días.

El suceso, fue presentado oficialmente como un suicidio, se dijo que el joven echó a correr y se arrojó por la ventana, e incluso se llegó a presentar un supuesto diario en el que se expresaban ideas suicidas y que fue filtrado a la prensa como del estudiante fallecido.

Manuel Jiménez Quílez, director general de Prensa a las órdenes del MinistroManuel Fraga Iribarne, movilizó al diario ABC –dirigido entonces por Torcuato Luca de Tena- y encargaron al periodista–policía Alfredo Semprún que con aquellos mimbres preparara un reportaje “definitivo” acerca de las razones del suicidio.

Manuel Fraga llamó por teléfono al padre de Ruano para amenazarle y que así dejara de protestar. Fraga le recordó que tenía otra hija de la que ocuparse. Fraga se refiere en uno de sus libros a que hubo lo que llama “un intento minoritario de declararme persona no grata en la Universidad”.

Dentro del panorama general de los últimos años del Franquismo, el suceso tuvo una repercusión relativa; con mayor fuerza en ambientes universitarios. No hubo una investigación seria de lo ocurrido, aunque hubo una denuncia de varios abogados para que fueran investigados los hechos, que no siguió adelante. La familia consiguió que el Tribunal Supremo ordenara en 1994 reabrir el caso, pero sólo en 1996, 27 años después, fueron encausados los tres policías que se encontraban con Enrique Ruano cuando éste cayó.

El sindicalista José Luis Úriz recuerda en su testimonio “Peleando a la contra” el momento en que fue detenido y torturado cuando estudiaba ingeniería de telecomunicaciones en Madrid por el inspector Juan Antonio González Pacheco, conocido como Billy el Niño. Mientras golpeaba a Úriz, otro policía que participaba en el interrogatorio le dijo al torturador: “ten cuidado que se te va a ir la mano otra vez y lo vas a matar”, y respondió según el relato de Úriz: “no importa, hacemos como con Ruano, lo tiramos por la ventana y decimos que se quería escapar”.

El abogado José María Mohedano afirmó que ahora se sabe que uno de los policías le disparó antes de arrojarle por la ventana del séptimo piso y, posteriormente, serraron el hueso de la clavícula para que no apareciese la bala, falseando después la autopsia.

El proceso, complicado por la extraña desaparición de algunas pruebas como un trozo de la clavícula del joven, en la que los querellantes dijeron que debía hallarse la evidencia de un disparo, que habría sido para ellos la causa de la muerte, finalizó con la absolución de los tres policías, ante las discrepancias de los Peritos Médicos en el juicio, aunque con un voto particular de uno de los miembros del Tribunal, que disintió de ese veredicto.

El entonces director del diario “Abc”, Torcuato Luca de Tena, confesó que Manuel Fraga Iribarne le dio la orden de publicar anotaciones del diario íntimo de Ruano, manipulándolas a fin de que pareciese una persona inestable que se había suicidado. El comisario jefe de la Brigada Político Social se dejó ver en el juicio como un pobre anciano que se limitaba a recibir las pedradas de los estudiantes. El director general de Seguridad, el coronel Eduardo Blanco, había fallecido ya.

El Tribunal consideró que, en todo caso, se produjo una deficiencia en la custodia del detenido por parte de los agentes, cuya consecuencia fue su muerte. Los tres policías que le detuvieron, Francisco Luis Colino, Jesús Simón Cristóbal y Celso Galván, recibieron en febrero de 1969, un mes después del asesinato, una “felicitación por los servicios prestados”. En total, antes de jubilarse como comisarios, los tres fueron condecorados veintiséis veces. La mayor parte de las condecoraciones les fueron otorgadas después de 1975. Celso Galván perteneció a la escolta de la Casa Real. Él y Colino fueron destinados después a cargos de libre designación dentro de la Delegación del Gobierno en Madrid y Simón fue nombrado Comisario en Torrejón de Ardoz, Madrid, ya con el gobierno del PSOE y José Barrionuevo como ministro del Interior. Nunca mostraron el menor gesto de arrepentimiento ni de pesar.

Enrique Ruano era compañero de colegio de Alfredo Pérez Rubalcaba, ex vicepresidente del Gobierno y exMinistro del Interior de España. La indignación por la muerte de su compañero fue lo que impulsó a Rubalcaba a introducirse en el mundo de la política y a afiliarse al Partido Socialista Obrero Español.



 

jueves, 17 de enero de 2019

SE CUMPLE UN SIGLO DE LA HUELGA DE LA CANADIENSE


Se cumple un siglo de la huelga de La Canadiense

Se cumple un siglo de la huelga de La Canadiense, hito en la historia del movimiento obrero español y mundial que debe servirnos como ejemplo para combatir la tiranía global que nos está machacando. Lo que hicieron los trabajadores de La Canadiense es un ejemplo de lo que hay que hacer ahora...

Hoy, cuando se cumple un siglo de aquella huelga histórica, de aquellas conquistas impresionantes por personas con muy escasa formación pero con la conciencia muy clara de quienes eran ellos y quien el enemigo, vemos como todo por lo que lucharon está siendo pisoteado y eliminado sin que apenas se oigan voces, sin que el país se vea sacudido por la furia, la energía y la dignidad de miles y millones de excluidos, explotados, parados incapaces de armar una acción enérgica y solidaria que les diga a los del poder hasta aquí habéis llegado.

La huelga de la Canadiense y la jornada de 8 horas Para la burguesía, el anarcosindicalismo se estaba convirtiendo en una clara amenaza para el orden social que sustentaba su hegemonía social y económica. La prueba de fuego entre ambos se inició el 5 de febrero de 1919 con el conflicto de la Canadiense en Barcelona, una huelga mítica en la historia del sindicalismo libertario por su importancia, duración y dimensiones.

Mientras en Berlín habían asesinado a Rosa Luxemburgo el 15 de enero, en Barcelona, durante las semanas previas a la huelga, había incidentes entre libertarios y ugetistas, con algún asesinato durante la huelga de tipógrafos; acusaciones de Pestaña contra Cambó (Lliga Regionalista) sobre la intención de asesinarlos a él y a Seguí; suspensión de las garantías constitucionales; clausura de sindicatos; detenciones de dirigentes y activistas libertarios; buques de guerra en el puerto y censura de prensa. La cuestión de fondo que alimentó la huelga fue, además del derecho a la sindicación, el intento de forzar a la patronal al reconocimiento definitivo de la CNT como la interlocutora del mundo del trabajo en Cataluña.

 La huelga de la Canadiense (llamada así porque el principal accionista de la Compañía era el Canadian Bank of Commerce of Toronto) se prolongó por 44 días convirtiéndose en huelga general paralizando el 70% de la industria catalana. El conflicto comenzó al organizarse entre el personal de oficinas, un Sindicato Independiente, que el gerente de La Canadiense, Fraser Lawton, nunca aceptó, por lo que éste empleó como estrategia hacer fijos ocho empleados eventuales y rebajarles el sueldo. Éstos protestaron con el argumento de que: «a mismo trabajo, mismo sueldo». Estas ocho personas, que eran precisamente las que habían organizado el Sindicato Independiente dentro de la empresa, inmediatamente fueron despedidos por Lawton. Cinco de los sancionados pertenecían a la sección de facturación y sus compañeros, en acto de solidaridad, el día 5 de febrero de 1919 se declararon en huelga hasta que se readmitiera a sus compañeros despedidos. Los 117 empleados de la sección de facturación se dirigieron hacia Gobernación para hablar con el gobernador, que les prometió que intercedería por ellos ante la empresa, si volvían al trabajo. Cuando éstos volvieron, se encontraron con fuerzas de la policía que les impedían el paso, no dejándoles entrar al interior del edificio, produciéndose diversos incidentes y quedando todos ellos despedidos. Al día siguiente la noticia corrió por Barcelona como un reguero de pólvora.

Los huelguistas buscaron la ayuda de la CNT, que se involucró en el conflicto. Se nombró un comité de huelga que lo formaron varios de los despedidos y miembros de la CNT y que estuvo liderado por Simó Piera. La huelga se extendió hacia los encargados de la lectura de contadores.

Contado la huelga con un amplio apoyo popular —se formaron cajas de resistencia que recaudaron 50.000 pesetas en una semana— el gerente de la empresa propuso una negociación cuya fecha fue fijada para el 17 de febrero en el edificio de la compañía y a la que acudiendo cinco delegados en representación de los trabajadores. Cuando el gerente se enteró que entre los delegados había un afiliado a la CNT no quiso negociar.

Los huelguistas iniciaron cortes en el suministro eléctrico, quedando Barcelona prácticamente paralizada a las cuatro de la tarde del 21 de febrero, aunque había otra compañía —Energía Eléctrica de Cataluña— que seguía suministrando energía. El 4º Regimiento de zapadores y algunos marineros ocuparon la sede de la empresa y llegó a la ciudad un nuevo gobernador militar, Martínez Anido. Con el permiso de los inversores, Romanones confiscó la empresa y los ingenieros militares consiguieron iluminar la ciudad la noche del 22.

El día 23 se unieron a la huelga los trabajadores de la compañía Energía Eléctrica de Cataluña, lográndose el paro total de las compañías eléctricas. El 26 los trabajadores de las compañías de aguas y del gas se sumaron a la huelga, por lo que dichas empresas también fueron confiscadas.

El 3 de marzo los trabajadores de la central eléctrica de Sant Adrià del Besos secundan la huelga y el día 5 el general Milans del Bosch dicta un bando para llamar a la movilización a todos los hombres entre 21 y 38 años del ramo de la electricidad que tan solo sale publicado en el Diario de Barcelona. Los cenetistas convocados para la movilización decidieron el 7 de marzo no incorporarse a filas, lo que provocó que fueran encarcelados. En totol, unos tres mil trabajadores llenaron las prisiones, el castillo de Montjuïc y los buques de guerra del puerto, sometidos a la jurisdicción militar, puesta al servicio de la patronal catalana tras la declaración del estado de guerra el 12 de marzo. Barcelona fue ocupada por los militares y las cajas de resistencia podían llegar a recoger decenas de miles de pesetas semanales. Romanones se inclinó por algunos nombramientos políticos para propiciar el diálogo y el día 15 se abrieron las negociaciones.

El 17 se llegó a un acuerdo, se levantó la censura roja (que ejercía el Sindicato de Artes Gráficas) y el estado de guerra. Dos días después concluía la huelga con un balance bastante favorable para los trabajadores: jornada de ocho horas, mejoras salariales, readmisión de los despedidos y libertad para los detenidos. Unas 20.000 personas se congregaron ese día en la plaza de toros de las Arenas para ratificar el acuerdo, pero el propio Seguí fue recibido con un importante abucheo porque algunos trabajadores seguían detenidos por los militares. Para el «Noi del Sucre» se trataba de elegir entre la consolidación de las mejoras conseguidas o rescatar por la fuerza a los detenidos, con el consiguiente baño de sangre, que podía ser el inicio de la revolución social; pero, aunque dominaban las calles, ¿estaban en condiciones de vencer a los militares? Acordaron volver al trabajo y dar un plazo de tres días para la libertad de todos los detenidos.

Con el apoyo de Lliga, Milans del Bosch optó por no liberar a los detenidos. Burgueses y militares esperaban acabar con los anarcosindicalistas si éstos optaban por la huelga general revolucionaria. Los más radicales acabaron convocándola el 24 de marzo, y el 25 el capitán general declaró por su cuenta el estado de guerra. Al día siguiente, unos ocho mil paramilitares del Somaten salieron armados a las calles de Barcelona bajo la dirección del nacionalista Ventosa Calvell. El propio Cambó afirmó que se había paseado con un fusil por las calles de la ciudad. El día 30 el estado de guerra se extendió a toda España y el 1 de abril la huelga general abarcaba las ciudades más industrializadas de Cataluña. Al día siguiente todos los sindicatos fueron clausurados, aunque Romanones decretó la jornada de ocho horas a partir de octubre para desbrozar el camino de la vuelta al trabajo, hecho que se empezó a producir a partir del día 5. Los partidarios de la huelga habían sido derrotados, y con ellos la sensación de imbatibilidad que acompañó a la CNT durante la huelga de la Canadiense.

El grupo de presión formado por los militares y la Lliga, ésta a través de la patronal, se había impuesto a las decisiones del gobierno, que dimitió. La burguesía catalana, que propugnaba la reforma del estado para acomodarlo a sus intereses, se había aliado con los militares hasta el mismo límite del golpe de estado, también para defender sus intereses económicos. No era la primera vez. Ya habían llevado a término una campaña de delación tras la Semana Trágica; llevaban años oponiéndose a las reformas sociales de diferentes gobiernos en nombre de la no intervención, pero pidiendo la intervención del ejército contra los trabajadores, es decir, propiciando el militarismo. Tampoco sería la última, porque apoyarían el golpe de Primo de Rivera en 1923 y contribuirían a financiar el golpe de 1936.

 


viernes, 11 de enero de 2019

CHARLES CHAPLIN - EL ANARQUISTA QUE ROMPIO LOS ESQUEMAS


Charles Chaplin: El anarquista que rompió los esquemas

 Actor, director, escritor, productor y compositor inglés, es considerado como la figura más representativa del cine mudo y uno de los más grandes genios de la historia del cine, sin embargo, su figura es mucho más que esto.

 Charles Chaplin nació en una familia de artistas de variedades en decadencia, comenzando a actuar desde muy pequeño en musicales y pantomimas. Su familia vivía en la pobreza extrema, con un padre alcohólico y una madre que padecía esquizofrenia.

 En 1901 murió su padre y Charles Chaplin y su hermano estuvieron viviendo en diferentes orfanatos. En 1908 Chaplin inició su carrera como actor cómico en la compañía de variedades Karno. En 1910 viajó a Estados Unidos en una gira con la compañía para la que trabajaba, y se estableció allí. En 1913, Charles Chaplin hizo su primera aparición en cine actuando en la película “Charlot periodista”, personaje que lo marcaría por siempre.

 Este vagabundo, con una acentuada emotividad sentimental y melancolía profunda frente a la injusticia social, le hicieron un emblema de la alienación humana y la explotación de las clases sociales menos pudientes.

 Sólo durante 1914 rodó 35 cortometrajes que hicieron famoso a su personaje Charlot. Entonces Chaplin reclamó su independencia y se alejó de Mack Sennett. Sin embargo, ésta no era totalmente de su agrado, y en 1917 escogió la First National por una retribución que superaba el millón de dólares. Rompiendo las tradiciones de Hollywood, Chaplin quería controlar la totalidad de sus películas, desde la escritura del guión la distribución. Con este fin creó la independiente United Artists, con Douglas Fairbanks y Mary Pickford. Desde entonces tuvo sus propios estudios y produjo sus películas

 Con el corto “El inmigrante” de 1917, Chaplin se ganó las antipatías de los sectores patrióticos conservadores norteamericanos. En la pantalla aparece la estatua de la libertad, a continuación un grupo de policías cerca de forma brusca a los inmigrantes con una cuerda. Por si alguien tenía alguna duda, entre una escena y otra el cineasta imprimó la leyenda: “La Tierra de la Libertad”.

 Anti-Capitalista, Anti-Religión y Anti-Nacionalista, en 1952 debido a sus constantes críticas sociales no se le permitió volver a los Estados Unidos. En ese entonces el “zar” del FBI, el siniestro Edgar Hoover, trató de implicar a los servicios secretos británicos como parte de un “internacionalismo” activo y reaccionario. Todo como un plan de largo alcance que, aunque tuvo su mayor protagonismo en Hollywood, estaba destinado a descabezar al movimiento obrero de tal manera que hasta la socialdemocracia más moderada pudiera ser tachada de “comunista”.

 Hoover parecía obsesionado por encontrar la prueba de una militancia comunista en Chaplin, instó a que se investigara si había pertenecido al partido comunista en su juventud, algo descabellado pero que le habría servido para crear un juego para amedrentar a todos aquellos que hubieran tenido algún tipo de militancia, ya que lo de “comunista” servía por igual para socialistas, anarquistas, o simplemente liberales o radicales de izquierda, de todo lo cual se podía culpar al autor de “El Gran Dictador”. Una clara crítica al régimen de Hitler que le sirvió para ser tachado de “comunista”. No olvidemos que en esos momentos, para ciertos sectores norteamericanos, la posibilidad de entrar en guerra con los nazis se vinculaba con la izquierda más extremista.

 Chaplin reaccionó a su expulsión con la película “Un Rey en Nueva York” (1957), rodada en Londres, si bien el resultado se resiente por la ausencia del equipo habitual, con el que Chaplin trabajó durante los últimos años, esta película sorprende por varios motivos: Primero por la crítica a un sistema dominado por la banalidad comercial, la manipulación de elementos políticos y la crueldad que demuestra el sistema, incluso contra sus propios ciudadanos. Segundo, porque varias de las escenas que en su momento resultaban sátiras, ahora comprobamos que los contextos, entonces delirantes, ahora participan de nuestra “normalidad”.

 Chaplin, perfeccionista y obsesivo por conseguir en sus películas lo que se proponía, no sólo fue guionista, interprete y director, sino también compositor. Muchas de sus melodías poseen una cuidada elegancia y las interpretaron cantantes como Nat King Cole o Frank Sinatra. Hoy en día su canción Smile, compuesta para Tiempos Modernos, figura como una pieza standard de muchos músicos de jazz y baladistas.

 Chaplin es mucho más que su personaje de vagabundo, que no es poco. Recomiendo la lectura atenta de su autobiografía, una de las más apasionantes que mis ojos han digerido. Y, la recuperación de otro de sus films menos citados y que partió de una idea de Orson Wells, me refiero a Monsieur Verdaux (1947). Quien desee encontrarse con el cineasta más próximo a las vanguardias de su época, como el surrealismo, puede visionar la popularísima La quimera del oro (1925).

 Chaplin, deteriorado y enfermo, regresó a EE.UU. en 1971 , durante un breve periodo, para recibir un oscar honorífico. El 25 de diciembre de 1977 murió en su retiro en Suiza mientras dormía.

 La obra de Chaplin, incluyendo la más conocida, siempre latía un filo subversivo, donde la policía, los militares, las religiones y el poder en general eran objeto de escarnio. Charlot fue definido como un “anarquista lírico”. Quizás sea esta una manera de calificar una cierta tendencia próxima al ideal anarquista, y que logra expresarse mediante alegorías y vericuetos muy diversos, sobre todo a través del humor, por ejemplo, satirizando el autoritarismo y el egoísmo propietario.

 Chaplin no era comunista, pero admiraba y respetaba profundamente la lucha que el pueblo ruso había protagonizada contra la peste parda, y lo mismo de Einstein, Bertrand Russell, y tantos otros, sabía que el gran dinero y el militarismo eran los peores enemigos que tenía la humanidad.

 Una humanidad que el veía a través de los ojos de los últimos, de los humillados y ofendidos que sobrevivían a las guerras, tenían que emigrar en condiciones infrahumanas, y trabajar hasta la extenuación para garantizar los beneficios de los que tienen el dinero y poseen los medios para corromper.

 Chaplin fue uno de esos hombres decididos, uno de esos pocos que son capaces de renegar de su realidad. De los mismos hombre que se niegan a repetir las malas costumbres que nos impulsan los instintos. Uno de esos hombres que hacen de su vida un homenaje para los demás mediante la lucha constante sin importar cuan fuerte sean las adversidades. La misma clase de hombres que quiere ser uno, pero no uno para si mismo, uno para y por los demás.

 Son los pocos hombres que realmente saben vivir la libertad, y no tan solo pensarla como muchos solemos hacer. Para estos hombres la vida es una constante resistencia a lo habitual, a lo establecido, a lo que realmente no vale la pena, para estos hombres la vida no solo tiene sentido en lo hermoso y bello de la misma… Tiene sentido en la justicia y en la verdad.


 

miércoles, 9 de enero de 2019

JORGE OSET PALACIOS - ANARCOSINDICALISTA CONDENADO A MUERTE EN BARCELONA


Jorge Oset Palacios – anarcosindicalista condenado a muerte en Barcelona

  El 8 de enero de 1953 es ejecutado en Barcelona (Cataluña ) el anarcosindicalista y resistente antifranquista Jorge Oset Palacios , también citado como José y como Ángel y los apellidos como Osito y como Palacio. Había nacido el 3 de julio de 1920 en Madrid ( España ) . Impresor de profesión , estaba afiliado a la Confederación Nacional del Trabajo ( CNT ) . Durante la guerra civil fue comisario de guerra . Con el triunfo fascista se exilió en Francia . Instalado en Toulouse , en mediados de septiembre de 1951 cruzó los Pirineos , como miembro un grupo de acción comisionado por la CNT , con José Avelino Cortés Muñiz y Pedro González Fernández , con el fin de eliminar el traidor Macario P. Laisser . En Barcelona el grupo contactó con el guerrillero libertario José Luis Facerías , el que los proveyó de un escondite y de dinero .

El 21 de octubre de 1951 participó con el grupo de Facerías en el golpe al prostíbulo Meublé Pedralbes , donde fue abatido el destacado fascista Antonio Massana Sanjuán . El 24 de octubre , después de una reunión con Facerías , el grupo decidió apoyar un proyecto de distribución de propaganda antifranquista a gran escala , proyecto que fue financiado mediante una colecta publicada en el periódico parisino Solidaridad Obrera . Al día siguiente , 25 de octubre de 1951 , después de ser interceptado por las autoridades franquistas , fue herido y detenido , junto con González , por la policía franquista; posteriormente fue también detenido Cortés . Encerrados en la cárcel Modelo de Barcelona , fueron absolutamente abandonados por el Movimiento Libertario Español ( MLE) .

 En septiembre de 1952 fueron juzgados en consejo de guerra y condenados a muerte . Jorge Oset Palacios, y sus dos compañeros , fueron atados el 8 de enero de 1953 en el patio de la cárcel Modelo de Barcelona ( Cataluña ) . José Luis Facerías escribió un texto en su memoria bajo el título « Para que supone muerte no del haya Sido en vano » , que fue publicado en el número 2, del 15 de febrero de 1953 , del periódico anarquista italiano Lotta Anarchica .

martes, 8 de enero de 2019

LOUISE MICHEL


Louise Michel
  El 9 de enero de 1905 muere en Marsella (Provenza, Occitania) la escritora, poeta, educadora, communarde y militante y propagandista libertaria Clémence Demahis Michel, más conocida como Louise Michel - también bajo el seudónimo literario de Enjolras -, una de las figuras más importantes del anarquismo francés del siglo XIX. Había nacido el 29 de mayo de 1830 en el castillo de Vroncourt (Lorena, Francia) y era hija del señor, Charles-Étienne Demahis - o más probablemente de su hijo Laurent -, y de la joven sirvienta Marianne Michel. En el castillo recibió una buena instrucción liberal y, después de haber completado sus estudios en Chaumont, obtuvo el título de maestra. Escabulléndose de tomar juramento al Imperio para ocupar una plaza, en enero de 1853 abrió una escuela libre en Audeloncourt (champagne-Ardenas).
En 1855 inaugurará otra en la misma región, en Milliat, donde enseñará inspirada en los preceptos republicanos blanquistas y siempre bajo las reprimendas de las autoridades. En 1856 se instaló en París y continuó haciendo de maestra en la escuela dirigida por la señora Vollier, en la rue du Château-d'Eau, con quien establecerá lazos casi filiales. En estos años desarrolló una intensa actividad literaria, escribiendo en prosa, rimando poemas, algunos de los cuales remitirá a Victor Hugo, y colaborando en los periódicos de la oposición. También siguió varios cursos durante las noches y frecuentó animadas reuniones políticas, donde conocerá destacados revolucionarios, como Jules Vallès, Eugène Varlin, Rigault, Émile Eudes o Théophile Ferré, con quien se ligará sentimentalmente. A principios de 1869 ya toma parte activa en el naciente movimiento anarquista y en ese mismo año fue nombrada secretaria de la Sociedad Democrática de Moralización, cuya misión era ayudar a las obreras. El 12 de enero de 1870, vestida como un hombre y armada con un puñal, asistió, con unos 200.000 parisinos más, los funerales del periodista Victor Noir, asesinado por Pierre Bonaparte. Según los informes policiales, en esta época ya estaba afiliada a la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT).
 En noviembre de 1870 fue elegida presidenta del Comité Republicano de Vigilancia Ciudadana del XVIII Distrito parisino. En un París asediado, durante el día dirigía la escuela de la rue Houdon - externado que había fundado en 1865 y donde había creado una cantina para sus afamegats alumnos - y la noche frecuentaba las reuniones políticas, sobre todo en el Club de la Patria en Peligro. El 22 de enero de 1871, vestida con el uniforme de la Guardia Nacional, asistió a la manifestación en la plaza del Ayuntamiento contra el gobierno, el cual era acusado por los parisinos de inercia, de cobardía y de espíritu de capitulación . El 18 de marzo de 1871 participó activamente armas en el cuello, con los compañeros del Comité de Vigilancia de Montmartre, en la insurrección popular que acabará instaurando la Comuna de París, movimiento revolucionario en el que intervendrá como propagandista, como guardia del 61 Batallón , como enfermera de ambulancia y como asesora de instrucción y de educación, siempre defendiendo una enseñanza libre, las escuelas profesionales y los orfanatos laicos. Animó el Club de la Revolución, a menudo presidiendo las sesiones que se realizaron en la iglesia de Saint-Bernard de la Chapelle, y colaboró ​​en Le Cri du Peuple, de Jules Vallès.
Marchó a los frentes de Issy y de Clamart, donde combatió en primera línea y donde se dedicó también a reincorporar desertores. Durante la «Semana Sangrienta», con algunas decenas de compañeros de su batallón, disparó los últimos tiros en la barricada de la Chausée Clignancourt. Consiguió escapar de la represión de las tropas de Versalles, pero se entregó para liberar su madre que había sido tomada como rehén. Hasta su procesamiento pasó por diversas cárceles: Satory, Versalles, Arras, etc. Ante el VI Consejo de Guerra contó con los testimonios a su favor de los alcaldes de Vroncourt y de Audeloncourt y del delegado cantonal del XVIII Distrito parisino, pero de todas formas, el 16 de diciembre de 1871, fue condenada a la deportación en recinto fortificado . Después de estar cerrada durante veinte meses en prisión central de Auberive, fue embarcada el 24 de agosto de 1873 en el barco "La Virginie» y cuatro meses después abordaron en Nueva Caledonia. Como era connatural en ella, siempre rechazó cualquier trato de favor distinto del que se tenía a los hombres. En el archipiélago de la Melanesia se dedicó a instruir las nativas y apoyó la revuelta canaca del caudillo Atai de 1878 contra el colonialismo francés, contrariamente a algunos communards que participaron en su represión.
 El 8 de mayo de 1879 la pena le fue conmutada a deportación simple y fue trasladada a Nouméa, donde retomó la enseñanza, por lo pronto con los niños de los deportados y luego como profesora de dibujo y de música en escuelas de señoritas. Tras rechazar medidas de gracia individuales, en julio de 1880 fue amnistiada con el resto de communards. El 9 de noviembre de 1880 llegó a la estación de Saint-Lazare de París, proveniente de Newhaven por Dieppe, donde le esperaba una multitud entusiasta. Desde su regreso a la metrópoli se declaró, y hasta su muerte, anarquista de manera contundente. Militante infatigable, realizó cientos de conferencias en Francia y en el resto de Europa (Reino Unido, Bélgica, Holanda, etc.). Entre el 14 y el 20 de julio de 1881 asistió al Congreso Anarquista Internacional de Londres que reivindicó la autonomía de las federaciones regionales y la consagración oficial de la propaganda por el hecho como medio más eficaz de emancipación de la clase trabajadora. El 8 de enero de 1882 fue detenida por ultraje a un agente en una manifestación en conmemoración del primer aniversario de la muerte de Blanqui y condenada a 15 días de prisión.
 El 9 de marzo de 1883, blandiendo unos enaguas negras como bandera, encabezó, con Émile Pouget, una manifestación de desempleados desde la explanada de los Inválidos en la plaza Maubert, donde la policía la dispersó. Durante la manifestación dos hornos fueron asaltados y por este motivo fue perseguida, detenida y condenada, el 22 de junio de 1883, a seis años de prisión por «incitación al pillaje». Liberada el 14 enero de 1886 bajo la intervención de Clemenceau y de Rochefort, se convirtió en una figura líder del movimiento anarquista. El 3 de junio de ese año, con Jules Guesde, Paul Lafargue y el doctor Susini, realizó un gran mitin en solidaridad con los mineros huelguistas de Decazeville que habían sido juzgados responsables de la muerte del ingeniero Watrin y por el que fue condenada a cuatro meses de prisión por «insultos al gobierno", pero pudo beneficiarse de una remisión de la pena y fue liberada en noviembre. En enero de 1887 se pronunció contra la pena de muerte en general y en particular contra la del compañero Clemente Duval. En 1888, al tiempo que Joseph Tortelier, desencadenó una activa propaganda en favor de la huelga general, que asoció, en 1890, el Primero de Mayo. El 22 de enero de 1888, durante una conferencia en el Havre, un individuo le disparó dos tiros de revólver, aunque herida con una bala que siempre estará a su jefe, hará todo lo posible para obtener la gracia de su agresor.
 A resultas de los disturbios del 1 de mayo de 1890 en San-Etiève y en Viena del Delfinado, tuvo que exiliarse en Londres, donde permanecerá hasta 1895 ligada a communards y anarquistas exiliados (Rochefort, Kropotkin, etc.) Y dirigiendo una escuela para los niños de los refugiados fundada por el Grupo Libertario de Lengua Francesa, que tuvo que cerrar debido a las provocaciones policíacas. De vuelta a Francia en 1895, reemprendió sus giras de conferencias - cortadas con estancias en Londres con su amiga Charlotte Vauvelle (Louise Nouvelle) y siempre vigilada por la policía -, primero con Sébastien Faure y Matha (1895-1897) y después con Ernest Girault (1903-1904). En 1898 participó en la campaña de agitación del asunto Dreyfus. Al volver de Argelia de la gira de conferencias con Girault, muy debilitada y cansada, Louise Michel murió el 9 de enero de 1905 en el Hotel del Oasis de Marsella (Provenza, Occitania) al salir de un mitin. Su cuerpo fue llevado a París y sus exequias, el 22 de enero, desde la estación de Lyon en el cementerio de Levallois, fueron seguidas por una multitud de más de 100.000 personas. Hasta 1916 una manifestación en su tumba tenía lugar cada año. Además de poemas, de cuentos y de leyendas, escribió sobre pedagogía y novelas «populares», pero sobre todo destacan sus Mémoires (1886) y La Commune. Histoire et souvenirs (1898).

lunes, 7 de enero de 2019

TRIBUNAL SUPREMO CONFIRMA INDEMNIZACIÓN A FAMILIARES DE MUJERES FALLECIDAS POR INHALAR AMIANTO AL LAVAR Y PLANCHAR ROPA DE SUS MARIDOS


TRIBUNAL SUPREMO CONFIRMA INDEMNIZACIÓN A FAMILIARES DE MUJERES FALLECIDAS POR INHALAR AMIANTO AL LAVAR Y PLANCHAR ROPA DE SUS MARIDOS

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha confirmado una indemnización de unos 260.000 euros a diez familiares de cuatro mujeres fallecidas por amianto, cuyos maridos trabajaron en la fábrica de Uralita en Getafe, inadmitiendo los recursos de casación y extraordinario por infracción procesal interpuestos por la representación de la empresa contra la sentencia dictada el 5 de abril de 2016 por la Audiencia Provincial de Madrid.

Según el auto del pasado 31 de octubre, al que ha tenido acceso Europa Press, la sentencia recurrida concluye compartiendo la valoración de la prueba realizada por el juez de primera instancia, quedando probado que “las enfermedades padecidas por las esposas de los cuatros trabajadores de Uralita tuvieron una relación causa a efecto en la inhalación de polvo de amianto al lavar y planchar ropa de trabajo de sus maridos“.

Además, recogiendo los términos de la sentencia de primera instancia que asume el tribunal de apelación, se concluye que la empresa “no ha acreditado suficientemente que adoptara, no ya las medidas a que legalmente viniera obligada, sino aquellas que conforme a los conocimientos habidos en el momento en el que debieron producirse los hechos litigiosos, entre 1962 y 1992, debían haberse adoptado”.

Asimismo, se señala que la actividad productiva se desarrollaba con materiales “que conocía ya desde al menos 1940 eran especialmente peligrosos, no habiendo probado desde luego la misma en forma suficiente, a juicio del tribunal de apelación, la eficacia de las medidas de seguridad al efecto adoptadas por ella para evitar en lo posible la existencia de fibras de amianto, al no constar en los autos prueba pericial al efecto”.

El Tribunal considera que tampoco se adoptaron medidas en materia de prevención y seguridad e higiene tendentes a evitar una inhalación, “no ya solo por parte de los trabajadores, sino igualmente por parte de aquellas personas que sabían que podían entrar en contacto con fibras de amianto, inhalando su polvo, en tanto que quedaban adheridas a la ropa de sus trabajadores, por ocuparse del lavado y cuidado de la misma”.

“Y ello no solo respecto de la ropa de trabajo, sino incluso de la ropa de calle que durante mucho tiempo se dejó en la misma taquilla que la ropa de trabajo, no constando a la Audiencia, cuándo instaló Uralita taquillas diferenciadas para guardar una y otra ropa”, añade el auto.

La primera sentencia de este proceso fue en enero de 2015 por parte del Juzgado de Primera Instancia número 38 de Madrid, que condenó a Uralita a indemnizar con 281.948 euros a once familiares de las mujeres de cuatro trabajadores de la factoría de Getafe, fallecidas por inhalación de polvo de amianto entre 2011 y 2013, aunque la Audiencia Provincial dejó fuera de las indemnizaciones en 2016 a uno de los beneficiarios.