Abelardo Saavedra del Toro
El 21 de enero de 1860 nace en Villamartín
(Cádiz, Andalucía) el intelectual y pedagogo anarquista Abelardo Saavedra del
Toro, citado a veces como Abelardo Saavedra Saavedra . Debido a su salud
precaria no asistió a la escuela y fue educado por su madre Dolores. Más tarde
ingresó en la Universidad de Cádiz, cuyo rector era familia de su madre, donde
estudió farmacia, profesión que ejerció un tiempo en Sevilla.
Casado con Enriqueta Borrejo, tuvo
cuatro hijos antes de enviduar en 1895. En esa época realizó varios trabajos en
Madrid y en Sevilla, como escribiendo en los archivos catedralicios, preceptor
y administrador de varios aristócratas, tranviario, boticario, redactor y corresponsal
en Italia del periódico sevil. El descubrimiento del anarquismo fue gracias a
los contactos con un campesino andaluz ya finales del siglo se erigió defensor
de las clases populares desde el punto de vista libertario.
Entre 1902 y 1905 dirigió a Morón La
Voz del Terruño y fue encarcelado durante unos meses en Sevilla, donde conoció
a Martínez Barrios, entonces anarquista, pero que inmediatamente se pasó al
lerruxismo para salir de la cárcel. Entabló amistad con numerosos y destacados
militantes anarquistas, como Salvochea, Sánchez Rosa, Vallina, Ojeda y González
Sola. También intervino en la famosa y reexida gira propagandística andaluza de
La Revista Blanca.
En mayo de 1903 representó a las
sociedades obreras de Morón, El Coronil, Montellano y Utrera en el Congreso de
la Federación de Sociedades Obreras de Resistencia de la Región Española
(FSORE) y, a principios de 1904, hizo mítines por Andalucía (Coronil, Utrera,
Morón, Montella Negra». En abril de 1904, con Sánchez Rosas, recorrió Murcia en
una gira de propaganda preparatoria del IV Congreso del FSORE ya finales de
año, con Ojeda y Gonzálea Sola, encuadrados en el «Grupo 4 de Mayo», se encargó
del semanario Tierra y Libertad.
Después de enseñar en una escuela
laica y con cuarenta procesos por delitos de imprenta a sus espaldas, abandonó
Madrid y se marchó a Barcelona. En la capital catalana colaboró estrechamente
con Francesc Ferrer i Guardia en la redacción de libros de texto para la
Escuela Moderna y también, según algunas fuentes, fundó hasta 148 escuelas de
inspiración ferreriana en Andalucía. Empaitado por las fuerzas represivas
barcelonesas, se exilió a París, de donde fue deportado, instalándose
finalmente en Tánger hasta la proclamación de la amnistía con motivo de la boda
del rey Alfonso XIII. En Madrid ayudó a Eduardo Barriobero y Herrán en sus
traducciones de Rabelais.
En 1905 en A Coruña participó en el
mitin del Primero de Mayo con Romeo. En mayo de 1906 fue detenido y encarcelado
a raíz del atentado de Morral y al año siguiente, llamado por los anarquistas
cubanos, viajó clandestinamente a la isla caribeña con Francisco González Sola
( Paco Sola ). En Cuba ambos dieron mítines y conferencias y se hicieron cargo
del semanario ¡Tierra! de La Habana. Meses más tarde se trasladó a Regla, donde
organizó el Centro de Estudios Sociales, ya Cruces, donde trabajó de zapatero.
Parece que intervino en el Congreso Nacional Anarquista y que creó estructuras
organizativas en el sector azucarero. En 1912, debido a su actividad en el
movimiento obrero, fue deportado por el dictador José Miguel Gómez en España.
Instalado en Madrid, poco después se exilió a Francia a raíz del atentado de
Manuel Pardiñas, anarquista que conocía, contra el presidente del Consejo de
Ministros José Canalejas.
En 1913 volvió a Cuba y se estableció
en Isabela de Sagua, donde desplegó su militancia. En 1915 fue deportado de
nuevo a la Península. Recién desembarcado, se marchó a Lisboa, donde trabajó de
impresor, y luego a Sevilla, donde retomó sus relaciones con Ojeda y González
Sola. Los tres organizaron un negocio de fotografía, que duró poco por
discrepancias con Ojeda. Instalado en Barcelona, desarrolló una importante
labor militante, convirtiendo su casa en un centro libertario, a la vez que
taller de confección de ropa, participando en las labores del Sindicato del
Vestir. También fue asiduo del Centro Obrero de Serrallonga, donde realizaba
charlas semanales.
A partir de 1927 vivió en Santa Coloma
de Gramanet y durante la década de los veinte y hasta la Revolución de 1936
viajó a toda la Península como representante de material ortopédico. En los
últimos años de su vida tuvo que sufrir la locura de su compañera, Jacoba
Fernández. Cuando estalló la guerra civil, con 76 años, se empeñó en ir al
frente a combatir, marchando al de Aragón.
Abelardo Saavedra, que destacó como
conferenciante y orador, pero también como periodista, murió el 18 de noviembre
de 1938 en Barcelona (Cataluña).
ALEN

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