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martes, 20 de septiembre de 2016

QUIERO UNA UGT EN LA QUE ESTEN COMODOS LOS MILITANTES DEL PP


'Quiero una UGT en la que estén cómodos los militantes del PP'

Pepe -como se hace llamar- Álvarez (Belmonte, Asturias, 1956) cumple sus primeros seis meses al frente de UGT tras reemplazar a Cándido Méndez. Mantiene residencia en Barcelona tras su larga etapa al frente de UGT en Cataluña.

UGT y CCOO piden que no haya terceras elecciones ¿Cómo se pueden evitar?

Nos hemos metido en una especie de locura y no hay manera de salir de ella. Hay que asumir el cambio. Estamos en un país que quiere un Parlamento plural y un programa de gobierno confeccionado a partir de las distintas posiciones políticas. Los partidos no lo han asimilado. Incluso se habla de sanciones a los diputados que quieran romper la disciplina de voto, que es poco razonable.

¿Quiénes deben formar Gobierno?

UGT no se va a meter en el berenjenal de decir quién tiene que gobernar. Puede ser el cabeza de lista de un partido o no, lo importante es para qué formar Gobierno.

¿Comprende el 'no' de Pedro Sánchez a Rajoy?

Comprendo que para el PSOE hacer a Rajoy presidente es darle un cheque en blanco y luego corresponsabilizarse de las políticas que haga. Todo el mundo dice que hay que respetar la voluntad de los electores, pero es que el PSOE, Ciudadanos y no digamos Podemos dejaron claro en la campaña electoral que no harían presidente a Rajoy.

¿Quiere un acuerdo entre el PSOE y Podemos?

Sería razonable que PSOE, Ciudadanos y Podemos y otros grupos, incluido el PP, participaran en el debate para formar Gobierno. Escuché a Rajoy en la investidura y no entendí nada. Si quiere ser presidente tiene que hacer concesiones.

¿Habrá una huelga general si hay Gobierno del PP a la vista de su programa pactado con Ciudadanos?

Tenemos que ser muy prudentes, porque el Parlamento, nos guste lo que haga o no, es la soberanía popular. El pacto PP-C's no aporta ningún cambio. Es más de lo mismo con hipotéticas mejoras pendientes de una subida de la recaudación fiscal para lo que no se ponen más medios.

¿Por qué se quedó en casa en la manifestación de la Diada?

También me quedé el año pasado. Llevo 40 años yendo a la ofrenda floral, pero no voy a la manifestación porque no soy independentista, aunque sí estoy a favor del derecho a decidir. En Madrid cuesta entenderlo, pero en Barcelona cuesta muy poco. Además, me siento plenamente identificado con el planteamiento de UGT en Cataluña sobre que no es una salida el referéndum unilateral. Lo que está claro es que a estas manifestaciones va mucha gente y que esto solo se resuelve con diálogo.

¿Hasta dónde llevar el derecho a decidir? Los municipios de mayoría constitucionalista podrían a su vez pedir no formar parte de una Cataluña independiente...

Hay que entender que el derecho a decidir nace de la sentencia del Tribunal Constitucional que deroga en parte un Estatuto aprobado por el Parlamento de Cataluña, Las Cortes y sometido a referéndum. Eso genera una situación que explota. Llevar el derecho a decidir a la escalera de vecinos es introducir legítimamente contradicciones, pero no ayuda a resolver el problema de fondo. Hay margen para una solución que, por supuesto, deberá ser sometida a referéndum de los ciudadanos de Cataluña.

¿Está de acuerdo la dirección de UGT con usted en el derecho a decidir?

Mi posición es derecho a decidir sí, pero con aval previo del Tribunal Constitucional y no es una de las prioridades del sindicato. Estoy hablando más con usted de este tema que con los compañeros y compañeras. Están preocupados por las condiciones de trabajo en toda España.

¿Cuál es su modelo sindical? ¿El alemán?

Sí, los sindicatos alemanes son un buen modelo, aunque es muy difícil desarrollarlo aquí, porque actúan con una normativa diferente. Por ejemplo, uno de ellos recibió subvenciones de 450 millones en 2014 por parte del Gobierno federal y allí nadie cree que la DGB [Confederación de sindicatos alemanes] esté subvencionada. Se considera que la aportación que hace el sindicalismo al Estado del Bienestar requiere esa aportación, cuando en realidad su participación en la vida del país es menor que en España.

Pero la DGB es apartidista y UGT está históricamente ligada al PSOE.

Es un cambio que queremos hacer. Quiero que la UGT se convierta en un sindicato en el que los militantes de todos los partidos se sientan cómodos. Siempre estaremos en el campo de la socialdemocracia, pero la UGT no tiene por qué ser partidaria. En la UGT de Cataluña hay plena pluralidad y convivencia. Por eso intento huir de los planteamientos partidarios.

¿Quiere que haya militantes del PP en UGT?

Por supuesto que sí. Sin ninguna duda. Tenemos que conseguir que haya trabajadores del PP en UGT. Eso nos va a ayudar además para que el PP sea un partido socialmente más comprometido. La CDU alemana tiene que reflexionar más, por eso. Tenemos que conseguir un sindicato plural en el que la gente vea nuestras posiciones políticas como aportación a derechos de personas y no como un intento de inmiscuirnos en la vida partidaria.

Tras estos meses al frente de UGT, ¿sabe ya cómo es posible que se cometieran en el sindicato esos desmanes con los fondos de formación como sucedió en Andalucía?

Quizá yo no sepa nunca lo que ha pasado con los fondos de formación porque ésta es una organización muy grande con muchas organizaciones y cada una de ellas con un nivel de autonomía muy amplio. Es necesario mantenerlo, aunque es verdad que tenemos que mejorar los controles y limitar la autonomía en la gestión de los recursos. Estamos en ese trabajo, más lento de lo que querría por los medios que tenemos.

¿Garantiza como secretario general que no volverá a ocurrir?

No lo puede garantizar, porque implicaría tener una organización leninista y no la vamos a tener. Cada una de nuestras organizaciones tiene que tomar sus propias decisiones, pero en unos años UGT va a ser seguramente la organización sindical más transparente.

¿Se seguirá presentando UGT a adjudicaciones de formación?

Es que si no lo hacemos, pueden desaparecer elementos muy positivos de la formación continua. No puede quedar en manos de las empresas. Eso sí, si volvemos a hacer formación hay que hacerla con transparencia. Y no es razonable que el Gobierno del PP nos haya dejado fuera del control de los fondos de formación ahora que va a haber concurrencia.

Usted propone una renta mínima vital que supone 11.000 millones al año. ¿Cómo financiarla?

Un país justo no puede dejar a nadie en la cuneta. Eso ayuda a la propia estabilidad del país. Se puede financiar mejorando la fiscalidad sobre las grandes fortunas.

¿Y comprende a los que no son ricos, pero facturan sin IVA?

Yo no lo veo comprensible. Es verdad que en España hay un problema cultural y todos tenemos que exigir facturas con IVA, pero es evidente que la parte gorda de la recaudación se va por otro lado.

¿Cuánto deben subir los salarios en 2017?

Estamos buscando un acuerdo con CCOO y no tenemos por qué poner un dígito, podemos ir convenio a convenio.

 


 

 

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