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lunes, 18 de enero de 2016

POESIA EN HOMENAJE A LOS FUSILADOS QUE SE ENCUENTRAN EN LA FOSA COMUN DEL CEMENTERIO DE PUERTO REAL


POESIA EN HOMENAJE A LOS FUSILADOS QUE SE ENCUENTRAN EN LA FOSA COMUN DEL CEMENTERIO DE PUERTO REAL

 

LA MEMORIA ALCANZADA- 1936

Hoy es un martes ocho de septiembre;

El reloj marca las seis campanadas,

Y el dolor de sus ecos me señala,

El comienzo de una triste jornada.

La mañana se presenta brumosa,

Frígida y sospechosamente extraña;

Arranco camino de la estación,

Con espesa y temerosa calma.

Por las calles se entrecruzan negruras,

Que rielan sobre las casas albeadas;

No hay aquél ¡buenos días! en los saludos,

Como anteriormente se acostumbraba;

Tan solo tristes miradas que esquivan,

Las esquinas que al confidente ampara.

Frente al andén espero el viejo tren,

Que nos ha de conducir a la fábrica;

Me arrincono en un vagón deplorable,

Junto a una desvencijada ventana.

La conversación ha huido escarnecida,

Por rehiletes de irracional venganza;

Solo rostros perdidos entre nieblas,

Atisban sensaciones que acompañan,

Que a veces se desnudan por rescoldos,

Que lucen el cabo de sus chicharras.

Nos acercamos al empalme previo,

Para el obligado cambio de las vías;

El hollín del carbón ya se acomoda,

En el ambiente hostil que se respira.

Y a pesar del serpenteante camino,

El traquetear del tren no nos impide,

Escuchar fusiles que descerrajan,

Muertes por sus alargadas gargantas.

Veinte rojos claveles y una rosa,

Yacen junto a la tenebrosa zanja;

Veinte hombres y una madre atormentada,

Borrados en una sola mañana.

La pared del cementerio teñida,

Con pinceles de criminales balas;

Decorando sobre el espurio cielo,

Un lienzo de estrellas ensangrentadas.

El resto del recorrido lo estrecha,

Con vendas de sal nuestros alaridos,

Y los Taray que a las vías acompañan,

Rojas sus flores, sangre su rocío.

Golpes en tu puerta a la media noche,

Te confirman el orden implantado;

Una nueva familia deshojada,

Y un cuerpo que se presenta ya frío,

Jamás volverá a calentar su cama,

Jamás alcanzará el beso de un hijo.

Sudamos con el silencio los miedos;

Saber a quién le tocará mañana.

Poros de dolor se ensanchan y afirman,

La respuesta que entonces vislumbramos:

¡En nuestro pueblo no hubo guerra, solo

Represión y terror planificado.

Han transcurrido sesenta y nueve años;

Hoy es un martes ocho de septiembre,

Y el reloj marca las seis campanadas,

En honor de aquellas flores cortadas.

 

Pepe Gómez militante de CNT-AIT Puerto Real     Septiembre 2005.

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