Páginas

viernes, 27 de julio de 2012

LA SEMANA TRAGICA DE BARCELONA


 La Semana Trágica de Barcelona

 El lunes 26 de julio de 1909 comienza en Barcelona (Cataluña) la llamada «Semana Trágica», también conocida como «Revolución de Julio» o «Semana Sangrienta (Triste, de Luto, de Pasión, Roja o Gloriosa) ». La decisión del ministro de la Guerra español del gobierno de Antonio Maura, a través de un decreto del 11 de julio, de enviar cerca de 40.000 reservistas - muchos de ellos catalanes y, además, padres de familia -, en la zona del Rif para controlar los insurgentes, provocó una reacción antimilitarista de las clases populares catalanas, encabezadas por la organización sindicalista Solidaridad Obrera y por militantes socialistas y del Partido Radical de Alejandro Lerroux García, que comenzó con una huelga general en todo el país y acabó derivando en una revuelta popular anticlerical y antimilitarista. El 11 de julio comenzó el puerto de Barcelona el embarque de tropas hacia Melilla, lo que se repitió el día 14 y continuó en los días sucesivos. Durante el embarque del 18 de julio se produjo una importante manifestación y protesta en el puerto con disparos al aire y algunas detenciones de familiares de los jóvenes movilizados. En este marco Solidaridad Obrera recogió la reivindicación anarcosindicalista de la huelga general contra el reclutamiento injusto y contra la guerra misma, huelga que tuvo que preparar a hurtadillas ya que la reciente Ley de Huelga exigía un anuncio previo de ocho días y prohibía expresamente las movilizaciones políticas. La huelga general había de iniciarse en lunes, después de que los obreros hubieran cobrado la paga semanal y antes no comenzaran una nueva semana laboral. A última hora del 24 de julio se constituyó formalmente el Comité de Huelga, formado por el socialista Antoni Fabra Ribas, el anarquista José Rodríguez Romero - o Francisco Miranda Concha según altas versiones - y la anarcosindicalista José Sánchez González (Miguel Villalobos Moreno), que convocó para el lunes 26 de julio la huelga general antibelicista - desmarcándose de la convocatoria de huelga promovida en todo el Estado por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y por la Unión General de Trabajadores (UGT ) para el 2 de agosto - y que finalmente no llevaría, para no comprometer las sociedades de resistencia ni el organismo confederal, el aval oficial de Solidaridad Obrera. El 25 de julio se produjo un goteo de unos 250 delegados procedentes de los diferentes subcomités locales y de barrio hacia la sede del Comité Central de Huelga para preparar el paro del día siguiente. A primeras horas del 26 de julio los piquetes comenzaron a exhortar a los obreros a la huelga, realizándose mítines espontáneos sobre todo de mujeres y produciéndose las primeras detenciones, especialmente de militantes anarquistas (Mercedes Monje Alcázar, Trinidad de la Torre Dehesa, María Llopis Bergés, Tomás Herreros Miguel, Francisco Cardenal Ugarte, Mariano Castellote Targa, etc.). Unos 250 metalúrgicos de la Hispano-Suiza se esparcieron por el barrio de las Atarazanas incitando la huelga los trabajadores de las fábricas de la zona. Aunque la mayoría de los trabajadores de antemano entraron en el trabajo, la huelga se extendió rápidamente en el Poblenou, Sant Martí de Provençals, Gràcia, Sant Andreu, Les Corts y Sants. Ángel Ossorio Gallardo, gobernador civil de Barcelona, ​​ante la magnitud de la huelga, sacó la Guardia Civil a caballo y mandó secuestrar los periódicos. Durante toda la mañana se produjeron enfrentamientos entre huelguistas y tranviarios, que continuaban trabajando azuzados por el marqués Mariano de Foronda, director gerente de la compañía «Las Tramways de Barcelone», de capital belgoalemany; también los piquetes cerraron las tiendas y los almacenes. A media mañana, Ossorio reforzó la Guardia civil con pelotones de guardias de Seguridad, armados con máusers en vez del arma blanca habitual. A las 12 horas Ossorio se reunió con Luis de Santiago Menescau, capitán general de la región, y con Elpidio Abril García, presidente de la Audiencia, y esta Junta de Autoridades decidió proclamar la Ley Marcial - decisión que permitía la disposición de las tropas del Ejército (1.500 soldados y oficiales, a más de 600 caballos y 12 piezas de artillería), además de la policía (700 guardias civiles y 800 guardias de Seguridad, además de guardias municipales y de guardias urbanos) , para restaurar el orden púbico, y que confería la máxima autoridad de la provincia al capitán general -, al tiempo que Ossorio presentó su dimisión; este Estado de guerra duraría hasta el 17 de agosto de ese año. A mediodía la huelga se había generalizado completamente y de los enfrentamientos resultan dos muertos y 11 heridos graves. A partir de las 15 horas se fijó en todo Barcelona el bando del capitán general proclamando el Estado de guerra, pero este no utiliza las fuerzas militares para reprimir la huelga, limitándose a apostar hombres de vigilancia en los edificios oficiales y en el corazón de la ciudad ya esperar que llegaran más contingentes de infantería y de caballería, también obligó al marqués de Foronda a retirar los tranvías de la circulación, algunos ya destruidos completamente, ya regresar los convoyes a las cocheras, lo que permitió aún más colapsar toda actividad económica. A las 15.30 horas un pelotón de huelguistas dirigido por Carme Alauch y Jerid, «dama roja» del Partido Radical, atacó la comisaría del Clot con la intención de liberar los compañeros detenidos y en la acción resultaron muertos dos hombres y una mujer entre los atacantes y nueve agentes heridos. Los anarquistas Jaume Aragón García y Francisco Miranda Concha, hijastro de Anselmo Lorenzo y considerado por algunos como el auténtico dirigente en la sombra de la revuelta, intentaron organizar un grupo en la Rambla para asaltar la comisaría de policía. A las 16 horas se organiza una manifestación de protesta, encabezada por mujeres y niños llevando un lazo blanco en el pecho, que marchó desde la Rambla hasta Capitanía, las tropas, comandadas por el general de origen alemán Germán Brandeis Gleichauf, se negaron a disparar, pero no los guardias de Seguridad y habrá muchos de heridos y algún muerto. A las 17 horas la Guardia Civil cerró la lerrouxista Casa del Pueblo. A las 19 horas los directores de los diarios barceloneses en reunión decidieron no publicarlo al día siguiente, mientras tanto, el Comité Central de Huelga se reunió y decidió proseguir la huelga - que antaño debía ser de 24 horas -, cortar las comunicaciones, declinó el ofrecimiento de obreros armados que hicieron unos delegados de Sabadell y pedir nuevamente al lerrouxista Emiliano Iglesias su unión al Comité. Al final del día el Patronato Obrero de San José, dirigido por los maristas, en el Poblenou fue incendiado. Fuera de Barcelona, ​​el lugar de máxima tensión de este primer día fue la ciudad de Sabadell, donde el paro tomó un carácter de rebelión general, así como la huelga tuvo éxito en otros centros textiles y villas industrializadas (Terrassa, Mataró, Granollers, Badalona, ​​Sant Feliu de Llobregat, Sitges, Vilanova i la Geltrú, etc.), produciéndose incendios en las casetas de los consumeros, cortes de líneas telefónicas y telegráficas, levantamientos de raíles y otros estragos. No obstante todos estos altercados, el capitán general Luis de Santiago consiguió este primer día de huelga embarcar un barco de tropas y otro de armamento hacia Marruecos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario