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domingo, 8 de mayo de 2016

¿TODAVIA TE PREGUNTAS QUE ES EL CAPITALISMO?


 
¿Todavía te preguntas qué es el capitalismo?

Muchas personas se están llevando las manos a la cabeza y se están escandalizando, por primera, segunda o tercera vez, al enterarse de los famosos papeles de Panamá. Está bien el escandalizarse y empezar a denunciar a todos los tipejos y las tipejas que aparecen como propietarios o accionistas de empresas "offshore" para evadir o eludir impuestos en sus países de origen. Los patriotas ministros, ex ministros, presidentes, ex presidentes, políticos, ex políticos de la mayoría de países del mundo, que obligan a tributar a los trabajadores que dependen de una nómina, a los vilipendiados autónomos y a aquellos que no tienen tras de sí a una cohorte de testaferros, abogados, economistas, asesores fiscales o delincuentes legalizados, que les aconsejan para evitar el pago de impuestos, en esas patrias que llenan sus bocas en elecciones, discursos y entrevistas en las que son protagonistas.

 Parece mentira que los periodistas estén hablando de todo esto no digan realmente que esto de la corrupción, la elusión y la evasión de impuestos es propio del sistema capitalista en el que estamos viviendo. Mientras la evasión de impuestos es ilegal y está penada, la elusión de impuestos es algo legal en el sistema capitalista y la excusa es que es una forma de asegurar las transacciones en países poco seguros, una paparruchada más para defender a las grandes empresas multinacionales que son las que utilizan los paraísos fiscales para no tener que pagar impuestos en los países donde están radicadas. Todo esto se hace con el beneplácito de los gobiernos de los diferentes países del mundo, sean de paraísos fiscales o no, que legislan para que pueda haber formas legales para impedir la contribución a la hacienda pública por parte de las empresas más depredadoras del planeta, y si todas las leyes fallan y evaden impuestos, acaban otorgando amnistías fiscales para que puedan regularizar sus situación y así perdonar sus deudas como buenos cristianos.

 

Los refugiados indeseados

 Por otra parte estamos viendo como los países de Europa, los de la Unión Europea, permiten que sus gobiernos estén poniendo en marcha unas prácticas inhumanas para con todos los perseguidos políticos que han tenido que migrar a consecuencia de las guerras y las inestabilidades que han provocado los mismos gobiernos que ahora no les quieren en su tierra. Cuando las empresas europeas se han aprovechado de las riquezas de los países de origen de los migrantes, de los refugiados, no han pensado que esas acciones iban a tener sus reacciones. Si los gobiernos y nuestros países han sido los causantes ahora tienen que reparar los daños, no podemos permitir que las empresas multinacionales europeas hayan esquilmado esos países y a sus habitantes y ahora permitir que los políticos europeos se rasguen las vestiduras porque los migrantes quieran ir a los países más prósperos de Europa. Si Alemania, Francia, Holanda, Reino Unido, España, etc., etc., se han beneficiado de las riquezas extraídas y hurtadas de estos países y les han hecho ver que ellos son las economías mejores y más prosperas, poniéndose como ejemplo a seguir, ahora no pueden extrañarse ni querer que otros les blinden para que los refugiados no puedan llegar hasta sus "puras sociedades". La expulsión de los refugiados y migrantes a países extracomunitarios sólo es un nuevo genocidio de los muchos que acompañan la historia europea, campos de exterminio nazi, persecución de judíos en toda Europa; represión, asesinatos promovidos y bendecidos por la Santa Inquisición; esclavismo y tráfico de esclavos; matanzas de no creyentes en el continente americano, etc.

 

Los políticos farsantes

 No podemos extrañarnos de que en España hayan pasado casi seis meses desde las elecciones y sus políticos electos no sean capaces de ponerse de acuerdo para acabar con la actual situación de postración de la mayor parte de la población ante las leyes y normas impuestas desde la Unión Europea y desde los mercados financieros.

 Que ningún ingenuo piense que hay buenos y hay malos en todo este proceso, ya que cuando alguien está al lado del pueblo hace lo posible y lo imposible para que el pueblo deje de sufrir.

 Aquí tenemos a cuatro partidos políticos que siendo engranajes del actual sistema político, mantienen el sistema económico que nos explota y nos esclaviza, ¿cómo lo hace cada uno de ellos?

 El Partido Popular, que es el menos cercano al pueblo aunque se llame popular, ya que su política esta basada en la atención a los poderes económicos, sirviéndoles en bandeja, leyes, empresas públicas y dinero para que puedan generar beneficios aunque el país y sus ciudadanos se mueran de hambre o queden en la indigencia. Para hacer todo esto son financiados y pagados por esas empresas (corrupción) para que se sientan bien remunerados y puedan acceder a posiciones sociales que les separen del resto de la población. Son los apéndices necesarios para que el sistema pueda seguir aumentando sus ganancias.

 El Partido Socialista Obrero Español, su nombre no tiene nada que ver con el mismo partido, hace años que dejo de ser socialista, primero se convirtió en socialdemócrata, para pasar a ser social-liberal; hace años que ha dejado de ser de los obreros para convertirse en un partido de clases medias acomodadas, de accionistas de empresas, de empresarios y de gentes que viven de la política y a para ella, los obreros solo les sirven para que les voten por pensar que un partido llamado obrero es su representante; hoy por hoy lo único que queda del nombre es partido español y esto lo lleva hasta las últimas consecuencias, es como si las enseñanzas del régimen franquista lo hubieran abducido y pone el concepto de España delante y por encima de su ideología y de la clase a la que dice representar, lo único que es intocable para ellos es la unidad de España...

 Ciudadanos, otro partido de derechas que utiliza conceptos que nada tienen que ver con ellos, se llaman ciudadanos, que no ciudadanas, y con ese nombre quieren aparentar que son la voz y la representación de toda la ciudadanía, hasta de los trabajadores, de los que estamos siendo explotados por el sistema económico. Mientras que utilizan ese nombre se olvidan de la ciudadanía cuando hay que defender los intereses de las grandes corporaciones financieras, comerciales o industriales. Para ellos la economía, la estabilidad presupuestaria, está por encima de las garantías sociales y de las necesidades de la ciudadanía de una vida, un sustento y un techo digno. Para ellos primero es garantizar los beneficios empresariales, salvar el sistema económico desigual y después garantizar una vida mejor para los que con su trabajo tienen que hacer funcionar el sistema. En definitiva son el sustituto directo del Partido Popular que ya no puede aguantar más por la corrupción que le supura por todos los poros de su organización.

 Podemos, la falacia de la izquierda, los trepas que se han aprovechado de las luchas populares del 15M, de las mareas, de los desahuciados, de los parados, de los desposeídos. Son todos aquellos que en las plazas del 15M defendían que era necesario cambar a los políticos por gente más preparada, eran aquellos que entendían que gente preparada eran aquellos que tenían estudios universitarios, eran aquellos que no consideran como iguales a los que trabajan de forma manual que a los que los hacen de forma intelectual. En definitiva eran los que pretendían cambiar a las élites existentes para convertirse, ellos mismos, en las nuevas élites, en definitiva acabar con la casta para que otra casta les sustituyera.

 

Los proscritos trabajadores

 Mientras quienes tenemos que vivir de un salario estamos aguantando unas tasas de paro superiores al 25 por ciento; bajadas de salarios, subidas de horas de trabajo; contratos basura por menos de 600 euros mensuales; jornadas de trabajo irregulares, estando a disposición de la empresa para cuando te quiera llamar; contratos de lunes a viernes para no cotizar a la seguridad social sábados y domingos; elevación de los años cotizados necesarios para optar a la paga de jubilación; aumento de la edad mínima para poderse jubilar; aumento del IVA; necesidad de muchos estudios para optar a cualquier puesto de trabajo; desmantelamiento de los servicios públicos siendo sustituidos por privados; bajada de las indemnizaciones por despido, etc., etc.

 Desde la famosa crisis generada por el sistema financiero capitalista se ha optado por hacer pagar a los que solo tienen sus manos, sus piernas y su cabeza para poder subsistir, a los únicos que son productivos; mientras los que la han generado siguen beneficiándose de las leyes que les permiten seguir evadiendo impuestos, aumentando sus beneficios y esquilmando las riquezas naturales del planeta en beneficio de sus cuentas corrientes.

 Lo incongruente de todo esto es que los trabajadores siguen votando a los políticos farsantes ya que esperan que alguno de ellos cambie las cosas, sin ser conscientes de que unos políticos que aceptan las reglas del sistema y entran en su engranaje están completamente vendidos al mismo. Más alarmante es confiar en sindicatos que a través de la participación en Comités de Empresa, mantienen unas estructuras que los convierten más en empresas que en organismos para la defensa de los intereses de los explotados. Los sindicatos actuales sólo piensan en mantener estas estructuras porque muchos de sus dirigentes han olvidado qué es estar en los tajos de trabajo, han olvidado mancharse las manos con el trabajo diario, han adquirido un estatus social que les aleja de los trabajadores a los que dicen defender. Unos sindicatos que han creado unas estructuras que viven de las ayudas y las subvenciones del Estado y las empresas, no pueden ser verdaderos instrumentos para la lucha contra la explotación que estamos sufriendo por el capitalismo neoliberal de las empresas multinacionales, que emplean la famosa globalización mundial para campar a sus anchas sin dar explicaciones, ni rendir cuentas de nada ni a nadie. No son útiles sindicatos nacionales o regionales que no planteen una lucha global (mundial/internacional) contra el nuevo capitalismo de la globalización económica, o se extiende la lucha y se globaliza o la clase trabajadora está condenada al esclavismo moderno, a la tiranía del dinero y de los poderosos.

 

¿Qué es capitalismo?

 Eso pregunta el político, el empresario, el accionista, el banquero, el sindicalista acomodado, el evasor de impuestos, el policía, el juez, el fiscal, el militar, mientras clavan en nuestra pupila su pupila negra oscura.

 Y nosotros sólo podemos contestar, parafraseando al poeta: ¿Qué es capitalismo? ¿Y tú me lo preguntas?

Capitalismo... eres tú, político

 Tú que dictas y apruebas leyes para que las grandes empresas y corporaciones multinacionales se beneficien de paraísos fiscales, de despidos gratuitos; de una masa de parados inexplicable; de una represión en aumento, de una insolidaridad vergonzante; de una inactividad inhumana; de unos salarios por no gobernar que causan indignación. Por dictar normas para los trabajadores que les llevan a no poder cobrar el paro al cabo de poco tiempo sin trabajo y no aplicarlas a todos los políticos que son incapaces de llegar a acuerdos para formar gobierno después de unas elecciones ¿Por qué no les hacen devolver todo el dinero cobrado a todos los diputados y senadores salidos de las últimas elecciones por no ser capaces de hacer lo que les han encomendado sus votantes, sus contribuyentes? ¿Por qué no se les hace devolver a sus partidos todo el dinero que se les ha pagado por voto obtenido en las últimas elecciones por ser incapaces de hacer lo que les ha encomendado el pueblo al que dicen representar? No lo hacen porque eso es capitalismo.

Capitalismo... eres tú, empresario

 Que explotas a tus semejantes para obtener unos beneficios y un dinero que no obtendrías sin que ellos trabajasen para ti.

Capitalismo... eres tú, accionista

 Que te llevas los beneficios por apostar dinero en la bolsa para hacer que suban o bajen las acciones; que te beneficias del sudor, del esfuerzo, de la salud de los trabajadores y trabajadoras para aumentar tu patrimonio y tu cuenta corriente.

Capitalismo... eres tú, banquero

 Que das préstamos a los trabajadores con unos intereses muy superiores a los que tú tienes que pagar por el dinero que te han prestado anteriormente. Que te beneficias de las leyes o pactos entre empresarios para que los trabajadores tengan que cobrar sus nóminas por el banco, pagar sus gastos por el banco y tener sus cuentas en los bancos pagando por ello en vez de sacar un beneficio por dejar su dinero a los bancos.

Capitalismo... eres tú, sindicalista acomodado

 Que diciendo que defiendes a los trabajadores y que eres su arma contra los capitalistas lo que haces es vivir sin trabajar, cobrando del Estado y aceptando liberaciones por las empresas. Eres tú que vives de las cuotas de esos trabajadores o de las subvenciones preocupándote más por conservar tu posición que por obtener verdaderas conquistas sociales. Todo aquel que vive de los asalariados o de los sufrimientos de estos es un parásito, es capitalismo.

Capitalismo... eres tú, evasor de impuestos

 Que llamándote patriota, español, francés, inglés, norteamericano, vasco, catalán gallego, valenciano, griego, andaluz, chino, etc., te llevas el dinero que consigues en tu país a paraísos fiscales para no pagar impuesto en esa patria que te llena la boca cada vez que hablas.

Capitalismo... eres tú, policía

 Que trabajas reprimiendo a aquellos que se movilizan contra la injusticia del poder, de las leyes, del Estado de la economía capitalista.

Capitalismo... eres tú, juez

 Que dices aplicar la ley sin mirar a quién pero no te tiembla la mano a la hora de dictar ordenes de desahucio; de poner fianzas de risa a los poderosos; de poner fianzas impagables a los desposeídos; de ser benévolo con los ladrones de cuello blanco y condenar a quien no tiene para comer por llevarse comida sin pagar de un supermercado; que eres capaz de dejar en la cárcel y perseguir a unos titiriteros por denunciar la podredumbre del sistema y dejar en libertad a unos capos del narcotráfico porque no tienes la honestidad de oponerte a la legislación que limita el principio de Justicia Universal, en virtud del cual resultaba posible la persecución penal por parte de la Justicia española de determinados crímenes de gravedad (entre los que se encontraban graves violaciones de derechos humanos, como es el caso de los crímenes de genocidio).

Capitalismo... eres tú, fiscal

 Que defiendes al gobierno y a las instituciones por encima de la aplicación de la justicia y la ley. Que persigues o mandas perseguir a los que se manifiestan, a los que protestan, a los que luchan contra la injusticia, exigiendo a los jueces que les apliquen las sentencias más duras; mientras que pides sentencias suaves y poco ejemplificadoras contra los ladrones de cuello blanco, contra los políticos corruptos, contra las instituciones involucradas en corrupción, contra los partidos que optan por la corrupción como una forma natural de financiación.

 Que te inhibes en plantear demandas contra aquellos que son un poder dentro del sistema, mientras que te personas siempre contra los pobres que quieren defender su dignidad ante la opresión.

Capitalismo... eres tú, militar

 Que tomas las armas y desfilas a las órdenes de los poderes políticos que defienden intereses económicos de las grandes corporaciones financieras, industriales, comerciales y agrarias internacionales o nacionales, para someter y sojuzgar a pueblos que tienen riquezas que son del interés de esos poderes a los que sirves.

 Que no tiemblas ni dudas en dispara contra tus conciudadanos si te lo exigen tus jefes y superiores.

 Que piensas que la paz se defiende con las armas y la guerra.

Capitalismo... eres tú

 Que planteas la desigualdad entre los seres humanos por cuestión de sexo, de raza, de patria, de idioma…

Que compras y consumes sin tener en cuenta que los productos que estas utilizando provienen de la explotación infantil o de cualquier ser humano; que provienen de la tortura animal o de esquilmar los recursos naturales que están destruyendo el planeta.

 Que pretendes alcanzar el poder de aquellos que lo tienen para sustituirles o para ser igual de desalmado que ellos.

 Que defiendes o no te movilizas contra todos los que mantienen el sistema económico que nos está destruyendo.

 Que engañas a tus semejantes para que no cambie nada y todo siga igual.

 Que piensas que todo siempre ha sido así y no puede cambiar.

 Que no quieres pensar porque es muy cansado y sacrificado, porque es muy duro.

 Que no tienes empatía con los que sufren las injusticias y las persecuciones del sistema económico imperante en el mundo.

 Que no luchas contra la globalización económica porque esperas sacar algún beneficio de ella.

 

En conclusión

 Todo lo que hemos dicho hasta aquí es capitalismo, aunque lo simple y lo correcto es decir que el capitalismo es un sistema basado en el robo de unas personas a otras, ya que es imposible que una persona se pueda enriquecer de la forma que lo hacen los capitalistas de este mundo solo con su trabajo. Nadie, con su trabajo, solo con lo que le da su trabajo, es capaz de hacerse rico. Nadie se hace rico sin robar, sin apropiarse lo que pertenece a otros o a todos. El capitalismo es un engaño y cada uno de nosotros tenemos que ser capaces de darnos cuenta si queremos creernos el engaño, si queremos seguir engañados. Por tanto hablar de los que salen en los papeles de Panamá, de los políticos que nos lían y nos confunden, de los refugiados que son desterrados por los países europeos y sus políticos, de los padecimientos que sufren los trabajadores no es más que hablar de lo que es y de lo que representa el sistema económico capitalista. Por tanto capitalismo es lo de los papeles de Panamá, los políticos farsantes, las políticas antirrefugiados y la explotación de los trabajadores.

 Por supuesto que no es capitalismo la anarquía, por eso se la persigue y se la desprestigia.

 Por la anarquía como filosofía de vida para una humanidad justa e igualitaria, sin fronteras, sin persecuciones, sin patrias, sin dioses y sin salvadores.

Manuel Vicent

Fuente: Periódico Tierra y Libertad

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