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martes, 12 de abril de 2016

ENRIQUE BARBERA TOMAS - ANARQUISTA FUSILADO EN ALICANTE


Enrique Barberá Tomás – anarquista fusilado en Alicante

 El 11 de abril de 1908 nace en Alcoy (Alcoyano, Valencia) el anarquista y anarcosindicalista Enrique Barberá Tomás, conocido como Carrasca. Después de hacer los estudios primarios en Agres (Condado, Valencia), donde habían nacido sus padres, entró a trabajar en una fábrica de sombreros en Alcoy y, cuando ésta cerró, como camarero en un café, momento en que se afilió a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), llegando a ser delegado sindical en su empresa. Anarquista de la tendencia naturista y vegetariana, creó una sociedad anarconaturista que disponía de una pequeña biblioteca y donde se organizaban excursiones, cursos, conferencias, audiciones musicales, etc.

 En un lugar alcoyano llamado Los Canalones, los miembros de la sociedad, a golpe de pico, hicieron una explanada, construyeron una presa en el arroyo y montaron un trampolín en la roca, además de plantar árboles frutales y flores, convirtiendo el paraje en un idílico vergel donde practicar el naturismo. También fue un entusiasta de la gimnasia y del deporte, ejerciendo de profesor de educación física y consiguiendo una extraordinaria resistencia física, comparable a la resistencia de una carrasca, de ahí el mote. Fue íntimo amigo del militante anarconaturista y escritor alcoyano Agustín Belda Carbonell. En julio de 1931 participó en un mitin con Ángel Ferrer, Mira y otros. Durante los años republicanos, con Rafael Martí, fue el animador del Sindicato de Oficios Varios (SOD) de la CNT alcoyana. En enero de 1932 fue delegado por SOD de Alcoy al Pleno Regional confederal y en julio de 1934 en el Pleno Nacional de la Federación Sindicalista Libertaria (FSL).

 A raíz del levantamiento fascista de julio de 1936, se hizo miliciano de la Columna Alcoyana que partió el 7 de agosto de 1936 hacia el frente de Córdoba, para luchar en las zonas de Pedro Abad, Espejo, Castro del Río y Cerro Muriano. Cuando regresó a Alcoy, fue nombrado vicepresidente de la Consejería de Avituallamiento del Ayuntamiento, cargo que ejerció hasta su movilización para combatir el frente de Levante. Después de hacer un curso en la Academia Militar de Bétera (Valencia, Valencia), fue nombrado teniente del Ejército republicano y el 15 de enero de 1939 capitán de la 82 Brigada Mixta. En marzo de 1939, con el triunfo fascista, se encontraba de permiso en Alcoy donde su compañera Francisca Llorens, ante el peligro de una detención, le animó a huir, lo que rehusó argumentando que no había hecho nada malo y que la Lo único que se le podía reprochar era haber ido al frente. Después de unos días en Valencia en casa de un amigo, volvió a Alcoy, donde fue reconocido, detenido y encerrado en la cárcel valenciana de la cartuja de Porta Coeli.

 Más tarde fue trasladado a Alcoy y luego en Alicante. El 6 de junio de 1941 fue juzgado en consejo de guerra acusado de varios delitos (participación en el ataque del cuartel de Alcoy, simulacro de ejecución de una persona, organización de la Columna Alcoyana confederal y haber dado conformidad a la ejecución de seis personas de derechas en la población cordobesa de Pedro Abad) y, a pesar de varios testigos favorables, condenado a muerte. Tras un nuevo juicio de apelación el 5 de septiembre de 1942 en Alicante, donde testigos del exculpar - como el del seminarista Antonio García Sánchez, al que Barberà había salvado la vida -, su condena de muerte fue reafirmada. Entre el 5 de junio de 1941 y el 14 de septiembre de 1942 escribió clandestinamente, usando papel higiénico, un diario en su celda de la prisión de Banalua de Alicante, donde describe con crudeza las sacas, la angustia de las familias de los presos, el sufrimiento de los condenados, etc.

 Enrique Barberá Tomás fue fusilado el 16 de septiembre de 1942 en Alicante (Alacantí, Valencia) y enterrado en el cementerio de esta ciudad - veinte años más tarde sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Alcoy. El diario llegó a su viuda disimulado a fardo de su compañero y la escondió en una botella herméticamente cerrada que enterró por miedo a represalias. En 1994 este diario fue transcrito y publicado modestamente en Alcoy para su hija Marcela y en 2003, gracias al interés de la escritora Rosa Montero, publicado en Barcelona por la editorial RBA bajo el título Estampas de luz. Diario de un condenado a muerte (1941-1942).

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