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sábado, 7 de noviembre de 2015

CONCEJALES DE IZQUIERDA UNIDA VOTAN POR LA PERPETUACION DE LA MEMORIA DE UN GENOCIDA

 
CONCEJALES DE IZQUIERDA UNIDA VOTAN POR LA PERPETUACIÓN DE LA MEMORIA DE UN GENOCIDA
POR G. RGUEZ. LUBARY - CANARIAS SEMANAL. ORG .- En el municipio toledano de Añover de Tajo está bajo los efectos una peculiar situación. IU gobierna nada menos que con el apoyo de los votos de los concejales del Partido Popular.  Y como la experiencia ha demostrado una y otra vez, a la postre  tales despropósitos  no traen más que desgracias.
 Hace apenas unos días, los hechos vinieron a confirmar en Añover que cuando los criterios que se manejan a la hora de las elecciones consisten en engrosar las listas de los candidatos "a boleo", la trapisonda electoralista termina inexorablemente  pasando factura. Y una vez más, así ha  sido.
En el último pleno celebrado por este Ayuntamiento, tres de los cinco concejales de IU votaron a favor de que se mantuviera el nombre de la calle "General Yagüe", un conocido militar franquista, que llegó a ser tan famoso por sus crímenes, que quedó apodado para la Historia como “el carnicero de Badajoz”.  Pero ¿quien fue realmente Juan Yague? ¿Qué papel jugó en el transcurso de aquel dramático conflicto bélico? Hagamos un poco de historia.
ALGUNOS DATOS BIOGRÁFICOS SOBRE EL  GENOCIDA
El  general Juan Yague Blanco, muy conocido durante la Guerra Civil española por su carácter duramente violento y sanguinario, se afilió al partido fascista "Falange Española" apenas un par de años  después de haber sido proclamada la II República. Ni que decir tiene que durante los cinco años y pico que duró el régimen republicano, Yagüe no hizo más que conspirar sistematicamente para lograr  su derrocamiento.
Cuando durante el conocido "bienio negro" estalló la revolución de Asturias, en el año 1934, el Ministerio de la Guerra  dirigido por  el politico derechista Jose Maria Gil Robles, escogió a Yagüe para que encabezara las tropas africanas que tenían como misión la represión de los mineros asturianos. Gil  Robles conocia el perfil del Yagüe y, posiblemente, aconsejado por Franco eligió a este militar para encabezar las tropas adecuadas para provocar el terror entre la población civil.
El entonces general Franco, que estuvo a cargo de toda la logística represiva en Asturias,  había dado el mando a Yagüe después de sustituir al teniente coronel López Bravo, porque este último le había manifestado sus dudas sobre si las tropas deberían disparar o no en contra los civiles. Franco, conociendo la absolula ausencia de escrúpulos de Juan Yagüe, lo puso al mando de lo que entonces se conocía con pavor como "las tropas moras", que provenientes de Marruecos, habia sido entrenadas por los militares españoles africanistas para el ejercicio brutal de la violencia contra los "enemigos" de la patria.
Como era esperable, Yagüe se destacó en esa ocasión por la utilización de una extraordinaria crueldad en la represión contra los mineros asturianos insurrectos y sus familias. Por eso cuando el general Eduardo López Ochoa alcanzó un acuerdo con los obreros, Yagüe se indignó y mantuvo una encendida discusión con López Ochoa, llegando a acusarle de ser cómplice directo de los rebeldes.
Cuando en febrero de 1936, el Frente Popular ganó las elecciones, Yagüe se integró en cuerpo y alma en la conspiración militar para derrocar al gobierno republicano. Por entonces comandada una de las banderas de La Legión en el "protectorado" de Marruecos. Ostentaba el rango de Teniente coronel y estaba destinado en la colonia española de Marruecos.
A principios de agosto de 1936, apenas unos días después del levantamiento faccioso, Yagüe ya había atravesado el Estrecho de Gibraltar y se encontraba en la Península. En Sevilla los sublevados organizaron una Columna, al frente de la cual fue puesto Yagüe, integrada con efectivos del Ejército del África.   La violencia de los legionarios y las tropas marroquíes de Yagüe pronto crearon un intenso  terror en Extremadura, provocando la huida de miles de refugiados.  En pueblo de  Almendralejo, por ejemplo, murieron alrededor de 1.000 civiles.
El 10 de agosto Yagüe alcanzó Mérida, después de haber avanzado unos 300 kilómetros en menos de siete días. Esto constituyó una gran victoria, ya que supuso la unión de las fuerzas sublevadas en el sur con las fuerzas de Emilio Mola en el norte.  Pero la ciudad de Badajoz había quedado aislada en la retaguardia de los sublevados y seguía resistiendo.
Yagüe y 3.000 soldados de su columna se dirigieron a la capital pacense, donde resistían 8.000 efectivos republicanos, muchos de ellos milicianos. La batalla de Badajoz fue de las más cruentas de la campaña.  Finalmente la ciudad fue asaltada por la Legión. El balance de la batalla fue terrorifico, pero el de la represión posterior lo multiplicó con creces.
La mayoría de las fuentes hablan de 4.000 civiles ejecutados. La magnitud de la matanza se trasluce en la respuesta que Yagüe le dio al periodista John T. Whitaker, del New York Herald Tribune, cuando éste le interrogó sobre lo sucedido:
"Por supuesto que los matamos. - dijo Yagüe sin estremecerse -  ¿Qué esperaba usted? ¿Que iba a llevar 4.000 prisioneros rojos conmigo, teniendo mi columna que avanzar contrarreloj? ¿O iba a soltarlos en la retaguardia y dejar que Badajoz fuera roja otra vez?"
El portugués Mário Neves fue otro de los pocos periodistas que habló con el militar, quien reconoció los fusilamientos que se estaban produciendo. La denominada "Matanza de Badajoz" provocó un autentico escándalo internacional y supuso que Yagüe acabara siendo conocido como el "Carnicero de Badajoz".
Después de la Guerra Civil,  Juan Yagüe fue ascendido a general de división, y realizó un viaje a la Alemania nazi, acompañando a la Legión Cóndor en su regreso. Durante el tiempo que estuvo allí estudió las instituciones y organizaciones nazis.  Se vió profundamente atraído por la política social nazi, el Ejército y muy especialmente por la Luftwaffe. Esto le llevó a mantener contacto con el mariscal Hermann Wilhelm Göring, que a su vez era comandante de la Luftwaffe, y también con  el jefe de las SS, Heinrich Himmler.  Yagüe se convirtió a partir de entonces en un activo germanófilo y fue considerado como el hombre de Hitler en España. Sin embargo, Franco le nombró posteriormente  Ministro del Aire.
 LOS SUPUESTOS  HEREDEROS IDEOLOGICOS DE LAS VICTIMAS GLORIFICAN LA MEMORIA DEL VICTIMARIO
Lo más curioso del rocambolesco pleno del Ayuntamiento Añover de Tajo fue que la propuesta de cambio de nombre para la calle general Yagüe, corrió a cargo de los socialdemócratas del PSOE. La moción solicitaba en su exposición la sustitución del nombre de la actual calle "General Yagüe" por el de "Leopoldo Cuéllar Carrasco", dando así cumplimiento a la Ley de Memoria Histórica actualmente en vigor y que en el curso de los ultimos años  ocho años de gobierno de IU no ha sido aplicada. No obstante, los votos a favor de los seis concejales del PSOE y  a un solitario voto de un concejal de IU, pudo procederse a borrar de la memoria de Añover de Tajo el nombre de un sanguinario genocida.
El epílogo del caso del Ayuntamiento de Añover no puede ser más penoso. Los supuestos herederos idelógicos de la memoria de las víctimas  del  General Yague  han sido, paradojicamente, quienes se han encargado de la perpetuación de la memoria del genocida.

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