Facebook CNT Pto.Real

jueves, 13 de marzo de 2014

LOS 22OOO € AL MES DE MAGDALENA


Los 22.000 euros al mes de Magdalena

Magdalena Álvarez (San Fernando, Cádiz, 1952) no es una de las caras más conocidas en la UE, pero disfruta de uno de los puestos mejor pagados dentro de su entramado institucional. La exministra de Fomento, imputada por el caso de los ERE fraudulentos en Andalucía, ocupa una de las vicepresidencias del Banco Europeo de Inversiones (BEI), el poderoso brazo financiero de los Veintiocho. Pese a que su trabajo apenas acapara la atención de los focos, la remuneración está alineada con la que recibe un comisario con una función mucho más visible. Su salario ronda los 22.000 euros brutos al mes, una cifra nada descabellada dentro de unas instituciones comunitarias, que apuestan por excelentes retribuciones para garantizar la independencia de los altos cargos.

Álvarez desembarcó en el BEI hace casi cuatro años años. Tras un breve paso por Bruselas como eurodiputada socialista, la exministra se mudó rápidamente a Luxemburgo, sede central de la entidad. Su llegada a la institución bancaria fue tan fulgurante porque España y Portugal comparten sillón en el comité directivo, el órgano permanente que gestiona las operaciones diarias. El representante luso abandonó el cargo y era el momento de que un español le sustituyera. Álvarez fue la elegida por José Luis Rodríguez Zapatero para un mandato inicial de seis ejercicios que puede prorrogarse seis más. Al expresidente le precede cierta fama de buscar las mejores salidas a sus antiguos colaboradores, un objetivo que el BEI cumple con creces.

El comité directivo en el que trabaja la exministra está compuesto por ocho vicepresidentes y un presidente. Álvarez se encarga específicamente de apoyar el desarrollo de las redes transeuropeas de transporte, las líneas ferroviarias de interés supranacional concebidas para cohesionar la UE. En paralelo, supervisa la financiación de los proyectos llegados desde España, Portugal, Ámerica Latina y Asia. Creado en 1958, el BEI fue una de las primeras instituciones que pusieron en marcha los seis países fundadores de la Unión. Su objetivo: reducir las diferencias entre los socios, aunque su abanico de actividades resulta cada vez más amplio. Con un capital de 242.000 millones, otorga préstamos a pymes para innovación y en el campo de la energía.

Antes de que el PP llegara al poder, Zapatero quiso mejorar aún más la posición de su colaboradora. El Ejecutivo socialista intentó a finales de 2011 que Álvarez accediera a la cúspide del BEI, pero no fue posible. Alemania, poco dada a ocupar puestos comunitarios hasta el estallido de la crisis, decidió que debía controlar una institución con semejante capacidad financiera. Berlín no falló en las negociaciones con el resto de socios y aupó a la jefatura de la entidad a Werner Hoyer, exsecretario de Estado de Exteriores. La designación produjo controversia. El ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, explicó que hasta España acabó votando por su candidato para evitar divisiones en el seno de la Unión.

Débil representación

La derrota de Álvarez evidenció la pérdida de peso español en la cúpula de las instituciones comunes, una tendencia que se agravó a lo largo de 2012. El golpe más duro llegó con la salida de José Manuel González-Páramo del comité ejecutivo del Banco Central Europeo. Hasta ese momento, España siempre había contado con un asiento en el máximo órgano de la entidad dirigida por Mario Draghi. No hay que el olvidar que el emisor del euro desempeña un papel clave en la crisis y su actuación ha resultado imprescindible para calmar a los mercados. Hasta que Draghi dijo basta de presiones, el rescate español estuvo sobre la mesa.

En el pulso que acompañó al relevo de González-Páramo, el Gobierno de Rajoy pugnó hasta el final por obtener la recompensa de la dirección del Mecanismo Europeo de Estabilidad, el fondo de rescate dotado con medio billón de euros. Incluso jugó la baza de una candidata femenina aprovechando la apuesta por la paridad de la UE. Propuso a Belén Romana, la actual directora de Sareb, la entidad que ha aglutinado los activos tóxicos del ladrillo. Alemania volvió a cruzarse en su camino y forzó la elección de Klaus Regling. Desde ese momento, España no ha cesado de quejarse absteniéndose en las votaciones para nombrar a otros cargos.

Pese a su escasa proyección pública, Álvarez es una de las representantes españolas de mayor rango en la Unión. El principal cargo lo ocupa Joaquín Almunia como vicepresidente de la Comisión y responsable de Competencia. El BEI ha tomado cierto protagonismo en las últimas semanas por las exigencias de España de reactivar el crédito a las pymes. El Gobierno ha insistido en que la entidad resultaba fundamental para acabar con esta sequía en la financiación, una reclamación que se ha escuchado a medias. Los socios han aceptado que impulse sus actividades, pero sin endeudarse demasiado. De nuevo, el sello alemán.

lasprovincias

No hay comentarios: