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viernes, 1 de febrero de 2013

OTRA TRAICION MAS DE UGT Y CCOO


Ante el cierre de SUZUKI y 169 trabajadores a la calle

CNT-Gijón   

Desde el primer momento, ni el comité de empresa ni las autoridades del PSOE ni las direcciones de CCOO y UGT se plantearon luchar para que la fábrica siguiera abierta

Ante el cierre de la factoría que la empresa SUZUKI MOTOR ESPAÑA S.A. tiene en Gijón y estando afectadas por dicho cierre varias personas que formaban la sección sindical de CNT en la empresa y afiliadas a la Federación Local de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT-AIT), esta Federación Local quiere hacer público el siguiente comunicado:

 El cierre de la factoría de SUZUKI MOTOR ESPAÑA S.A. en Gijón es otro ejemplo más del decadente panorama industrial y laboral asturiano.

Que SUZUKI pretenda cerrar una fábrica que genera riqueza y beneficios por el simple hecho de abaratar costes es normal desde una lógica de empresa capitalista, que para ello cuente con el apoyo del gobierno regional y de los sindicatos UGT y CCOO es demencial.

El 7 de noviembre pasado, el consejero de empleo, Graciano Torre, con una amplia experiencia al frente del desmantelamiento industrial en Asturias, anuncia el cierre de la última factoría de SUZUKI en Europa, algo que califica desde el primer momento como “irreversible” según le han transmitido directivos de dicha compañía, afirma también que la decisión del cierre "se ha tomado en Japón, en las altas instancias de la compañía". No parece querer acordarse de lo hipersubvencionada que ha estado la fábrica gijonesa en su historia y da el asunto como zanjado. Es decir, el gobierno regional del PSOE da por buenas las explicaciones de la compañía y no pone ninguna traba a su cierre. Desde ese primer momento se lanza la consigna a seguir los sindicatos UGT y CCOO: la fábrica se cierra, no puede haber ningún conflicto social en la región (¿qué hubiera ocurrido si el gobierno no fuese del PSOE?) y lo único que queda es negociar con la empresa las indemnizaciones.

Desde el primer momento ni el comité de empresa, ni las autoridades, ni las direcciones de estos sindicatos se plantear luchar porque la fábrica siga abierta, ni por mantener la factoría funcionando con otra empresa, ni, cómo desde la CNT siempre apoyamos, pasar a autogestionarse la fábrica por sus propios trabajadores.

El objetivo desde el primer día fue el de conseguir una indemnización superior a lo que marca la ley en estos casos. Y para ello nada de conflictividad social, que en esto son expertos los sindicatos UGT y CCOO: en desmovilizar, en acallar a los trabajadores, que son los que deberían tener la voz cantante, en evitar cualquier signo de lucha social que empañe al gobierno socialista. Para ello no basta con que los miembros del comité de empresa de dichos sindicatos acosen y acallen cualquier iniciativa surgida desde los trabajadores en las muchas asambleas celebradas (todas ellas en un salón del Marieva Palace alquilado a costa de la caja común de los trabajadores) También plantean iniciativas de lucha tan eficaces como: inflar globos, hacer pancartas para que cuelguen en la entrada de la empresa, pasear por Gijón y visitar sus múltiples establecimientos hosteleros (la caja común da para mucho y hay que acabarla antes de que cierre la fábrica),  encierros en las instalaciones de la fábrica en período de vacaciones, etc.

Y así fueron pasando las semanas, buscando aumentar la cada vez mayor división entre los propios trabajadores, sacando propuestas de indemnización que favorecían a un colectivo mayoritario (los que cuentan con menor antigüedad en la empresa) contra obreros que llevan más de 20 y 30 años en la empresa. El objetivo estaba claro: la división de la plantilla hace que no se cuestionen sus intereses (luchar por la fábrica en vez de darla por perdida desde el primer momento), ni sus métodos; ausente la conflictividad social ni el gobierno ni la empresa necesitan ceder en sus posturas.

Y así hemos llegado a donde estamos: la fábrica se cierra el 31 de marzo, nada se sabe de quién va a seguir fabricando recambios para los productos de SUZUKI en Europa (hasta ahora hechos en la factoría de Gijón), 169 trabajadores a la calle dentro de un contexto laboral en el que conseguir un nuevo empleo es IMPOSIBLE; una indemnización irrisoria, sobre todo para los trabajadores más antiguos: los que llevan toda su vida laboral en SUZUKI, un acuerdo de asamblea para la propuesta de indemnización con una diferencia de votos mínima, conseguido a base de coacciones, desencantos, con delegados sindicales apoyando propuestas de otras secciones en vez de las de su sección, etc.

La propuesta es firmada por empresa y la UGT y las CCOO, nada habían  hablado en asamblea de la letra pequeña: compromiso de no hacer más huelgas ni reclamaciones judiciales individuales o colectivas. Se plantea la necesidad de hacer horas extras, trabajar fines de semana y mantener la fábrica funcionando más tiempo del previsto, para finalizar los pedidos pendientes y dejar el almacén rebosando de recambios.

Todo ello conseguido sin dañar la imagen del gobierno regional y en un alarde más de los métodos del sindicalismo de UGT y CCOO: la traición a los trabajadores.

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