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lunes, 4 de febrero de 2013

EL TRABAJO Y EL CAPITAL


El trabajo y el capital

El trabajo forma parte de la naturaleza del ser huma-no. El ser humano es un ser social, y las relaciones sociales entre los humanos están desarrolladas a partir de las relaciones cooperativas en el trabajo y, por tanto, de la actividad económica que del mismo se construye y se desarrolla. Así, todas las sociedades nacen, se forman y se desarrollan mediante el comportamiento económico de la producción, inter-cambio, distribución y consumo de bienes y servicios.

El capitalismo es el des-orden social que resulta de la "libertad" económica generada gracias a la propiedad privada sobre el capital como herramienta de pro-ducción. Las empresas llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes o servicios en forma libre teniendo como base la explotación laboral, con el propósito exclusivo del beneficio económico de unos pocos. La producción, distribución y los precios de los bienes y servicios están determinados por el libre mercado, la oferta y la demanda entre productores y consumidores.

El capitalismo se basa fundamentalmente en:

-La propiedad privada de los medios de producción, distribución, financiación y consumo.

-La competición entre las empresas y multinacionales por el mercado de los susodichos medios.

-El máximo beneficio que se pueda sacar de la actividad económica desempeñada mediante el uso del menor espacio, el menor coste y el menor esfuerzo posible para la empresa.

El libre mercado hace que diversas empresas dentro del juego de la oferta y la demanda produzcan y distribuyan más bienes de los que la misma sociedad necesita. Debido a esto, ponen en marcha campañas de marketing que generan en la población distintas necesidades (reales o ficticias) que utilizan para distribuir más productos y afianzar nuevos mercados.

El resultado de todo esto genera que las demandas de materias primas por parte de las empresas y multinacionales sean desproporcionadas, siendo estas mismas las que extraen las riquezas naturales y los combustibles fósiles de manera desorbitada de países a los cuales mantienen en la miseria más absoluta (lo que se denomina "Tercer Mundo"), las controlan y las transforman para que se pongan a la venta en los países del "Primer Mundo", agotando las materias primas y los recursos energéticos de la Tierra, anulando la propia capacidad natural del planeta de regenerarse y hundiéndolo cada vez más.

Nosotros nos posicionamos en contra totalmente de que los medios de producción estén en manos de personas que viven a costa de los trabajadores. Entendemos que existe una lucha de clases total entre los que están condenados a aportar el factor trabajo en la producción, a cambio de una prestación económica o salario -que mantiene en la miseria y la marginación constante a la clase obrera- y los dueños de los medios de producción, que directa o indirectamente ostentan la totalidad de cargos de poder y viven del sudor de los trabajadores (empresarios y gobernantes).

El sistema capitalista sufre de crisis constantes y graduales al ser totalmente inestable. No hay más que ver el crack del 29 en EE UU. Aun así, la crisis en España es más profunda y tiene sus propias particularidades. Aquí el motor económico desde los tiempos del "Tío Paco" es la construcción. Gracias a la sarta de empresarios constructores rastreros sin ningún tipo de ética más que la de tener más dinero, ha producido el estallido del motor económico del país: al dispararse la demanda de adquisición de vivienda por la liberalización del suelo subió el precio de los pisos. Como consecuencia, de la noche a la mañana, de poder adquirir una vivienda en unos pocos años con la mitad del salario de un trabajador, se pasó a que las familias se hipotecasen hasta 50 años para adquirir un pisito de 80 metros cuadrados con una piscina comunitaria… ¿Quién no quiso emular las hazañas de Paco el Pocero?

Aun con los salarios de mierda que se cobran, los bancos se hartaban de concedernos créditos a mansalva para comprar viviendas a precios desorbitados, además de miles de estupideces más que no sirven para nada, pero deseamos tenerlas, ya que los empresarios nos han creado estas necesidades. ¿Cuántas personas se sienten como ricas por tener un bonito coche, una bonita casa, una bonita tele, un bonito ordenador, un bonito chalet en la playa y una bonita deuda? Así, mediante este mecanismo, el motor del crecimiento económico es generado mediante la deuda. Las deudas de las administraciones públicas, de las familias y de las empresas se inflan cada vez más, al igual que se infla el de las cajas de ahorro con los bancos.

A raíz de la crisis crediticia estadounidense, los bancos han dejado de prestar dinero, y los inversores han dejado de comprar deuda. Como ha dejado de haber dinero, el consumo se ha desplomado, la economía se ha contraído, las empresas quiebran o despiden en masa a sus trabajadores, se privatiza lo público y los bancos desalojan a las familias que no pueden estar al corriente de los pagos hipotecarios por carecer de trabajo.

Como anarquistas, somos conscientes de que la propiedad privada de los medios de producción es la causa principal que genera la desigualdad entre las personas. Los patronos se quedan con la totalidad de los beneficios que producen los trabajadores, y estos solo se llevan una pequeña parte (salario) del resultado de su capacidad productiva.

Los anarquistas trabajamos constantemente para transformar el modelo económico capitalista en otro en el que la asociación voluntaria e igualitaria de los trabajadores se desarrolle a través de la propiedad comunitaria de los medios de producción, bienes y servicios; y coordinado gracias al federalismo entre los ramos de producción para, de este modo, suplir al Estado. Así, los bienes generados serían distribuidos por la comunidad. Todo ello supondría el fin de la explotación de un ser humano por otro, llegando al comunismo* en su máxima expresión y a la sociedad anárquica.

La crisis en las administraciones públicas

Ningún Estado ni ningún político y economista erudito va a tener la solución ni la panacea ideal para la solución de la crisis dentro del sistema económico capitalista. Los Estados y las administraciones públicas, viven endeudados con créditos constantes desde hace muchos años para afrontar sus caprichos y obras faraónicas de toda índole que en muchas ocasiones no han servido para nada, siempre con la vista en proyectos de gran envergadura para dar imagen a las constructoras y para que en todo rincón construido pueda aumentar el flujo de capitales de la manera más sencilla y rápida posible. Madrid por ejemplo, es una ciudad endeudada desde hace muchísimos años debido al interés de los políticos y los empresarios por las Olimpiadas, por las cuales se han construido algunos estadios y remodelados otros, y de los cuales no se les da casi ningún uso deportivo; un proyecto faraónico fue el túnel de parte de la M-30 por el cual se endeudó a la ciudad para décadas y cuyo uso es meramente para transporte privado; la empresa municipal "Madrid Espacios y Congresos" acumula una deuda de 262 millones de euros, aun así proyectó la ejecución de otro palacio de congresos más junto a los rascacielos de Chamartín, con un presupuesto de 327 millones de euros, el cual se encuentra paralizado en estos momentos. Y por poner otros ejemplos:

-El estadio de la Peineta, sin usar desde hace años, con las obras paralizadas.

-El Palacio de los Deportes, en el cual no hay casi nunca ningún proyecto deportivo.

-El Madrid Arena, usado últimamente solo para macrofiestas.

Y no solo Madrid: en Castellón se construyó un aeropuerto, al cual no se le está dando uso. En Sevilla existe un estadio olímpico con un coste de 130 millones de euros que no tiene ningún uso. En Valencia, el estadio Nuevo Mestalla se encuentra a medio construir, o la ciudad de las Artes y las Ciencias, la cual fue un despilfarro… y muchas otras construcciones dirigidas a contentar a empresarios y que han dejado a la administración pública con deudas millonarias para muchos años.

La crisis en la clase obrera

Muchos de los trabajadores nos hemos dado cuenta de que siempre hemos sido pobres y que todo era una imagen idílica. Otros nunca hemos podido llegar a creérnoslo. Actualmente en España, ya hay 6.000.000 de personas paradas, un 27 por cien de la población. Además de las estadísticas del INE, también hay que ser conscientes y sumar aquellos que han estado desempañando una labor profesional en el empleo sumergido coaccionados por la patronal, y aquellas personas que no están inscritas en el INEM por motivos diversos. Esta cifra es absolutamente dramática, ya que esto significa que hay cientos de miles de familias en paro, desahucios, carestía de las necesidades básicas, miseria, etc. La táctica del Estado para frenar la exclusión y evitar la agitación social, ha sido usar la herramienta del estado del bienestar (el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país): mediante el "Plan Prepara" dando 400 euros a los trabajadores que terminasen la prestación por desempleo para que tuviesen asegurada las necesidades básicas, hasta que las lúcidas y eruditas cabezas pensantes de los políticos y los economistas den con la solución al problema (esta medida no ha solucionado nada, ya que la limosna solo contiene y perpetúa la miseria). Actualmente las medidas para solicitar este plan han sido endurecidas, viéndose muchísimos parados excluidos de las mismas.

El concepto "estado del bienestar" surgió en Europa para evitar el malestar social que llevó a la Segunda Guerra Mundial. Es un pacto social que establece un reparto equitativo de los beneficios y de la riqueza entre la población. Actualmente, la miseria a la que estamos condenados los trabajadores es gestionada por ONG y asociaciones formadas por buitres carroñeros, más que por personas con inquietudes sociales. El estado del bienestar, mandatado por el neoliberalismo, está siendo desmantelado y privatizado. Las ONG, asociaciones y otras empresas, se lucran a costa de subvenciones y concesiones que reciben de los Estados a costa de mantener la pobreza bajo mínimos y ejercer actividades que para nada acaban con la miseria, sino que la aumentan y la mantienen. Por lo que hasta los pobres somos rentables para las organizaciones de este calibre, aunque no produzcamos.

Dado que el estado del bienestar solo sirve para defender los intereses de los poderos, mantener callados a los pobres y frenar la movilización social, es deber de los anarquistas impulsar la autoorganización y la acción tanto de los trabajadores en activo o en situación de desempleo, así como de la población no activa, y fomentar la agitación social constante para la defensa de nuestros derechos, ampliando los intereses tanto sociales como laborales dentro de esta constante tensión entre clases sociales. Pulso que, de momento, está ganando la patronal y que produce que día a día la situación laboral para todos sea cada vez más precaria y más lamentable.

Alternativas libertarias

Debemos señalar a los empresarios, agentes sociales e "izquierda" parlamentaria social (PSOE, IU, UGT, CC OO, USO, etc.) como estructuras del engranaje del sistema capitalista, las cuales actúan como colchón para frenar y vaciar de contenido la agitación social, además de ser culpables globales del problema que lleva a la miseria al pueblo trabajador.

Para la defensa y la acción de la clase obrera, los anarquistas vieron en el anarcosindicalismo la mejor manera para autoorganizar a los trabajadores. La CNT es una organización sindical y una herramienta de lucha cuyo funcionamiento se basa en los principios anarquistas de solidaridad, apoyo mutuo, autogestión, federalismo e internacionalismo. Los sindicatos de la CNT nacieron como organizaciones de trabajadores que procuran una defensa real de los intereses sociales, económicos y profesionales relacionada con la actividad laboral y preparan a clase trabajadora para el momento revolucionario.

También participamos e impulsamos activamente movimientos de funcionamiento horizontal y asambleario así como todo tipo de proyectos y experiencias de autoorganización y autogestión encaminadas a la emancipación y a la construcción de una sociedad sin Estado y sin dirigentes basada en la solidaridad y en la igualdad entre las relaciones tanto económicas como personales y sociales, esto es el anarquismo.

Grupo Tierra

* El comunismo -que hemos de procurar no confundir con el "Partido Comunista"- es una doctrina social que, sobre la base de la abolición de la propiedad privada y la puesta en común de todos los medios de producción y de todos los productos, tiende a sustituir el presente sistema capitalista por una forma de sociedad igualitaria y fraterna. Hay dos tipos de comunismo: el comunismo autoritario que exige el mantenimiento del Estado y de las instituciones que conlleva y el comunismo libertario que implica su desaparición.

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